La canciller colombiana, Rosa Villavicencio, afirmó este martes que la raíz del conflicto entre Estados Unidos y Venezuela es el petróleo y los intereses económicos, en un contexto de creciente tensión regional tras la incursión militar estadounidense en Caracas y las posteriores amenazas dirigidas hacia Colombia.

En rueda de prensa, la jefa de la diplomacia colombiana reiteró el rechazo del Gobierno de Colombia a la operación militar de Washington que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, así como a los mensajes emitidos por el presidente estadounidense Donald Trump, quien insinuó la posibilidad de una acción similar contra territorio colombiano.
Villavicencio confirmó que el lunes envió una nota verbal de protesta al Gobierno de Estados Unidos y que este martes sostendrá una reunión con el encargado de negocios estadounidense en Colombia, John McNamara, para expresar formalmente el rechazo de Bogotá ante lo que calificó como “injurias” y “amenazas” provenientes de la Casa Blanca.
“Todo este conflicto tiene que ver con intereses económicos, con la necesidad de petróleo para una economía fósil como la de Estados Unidos”, declaró la canciller, al advertir que la acción militar contra Venezuela marca una “línea roja” en las relaciones internacionales y sienta un precedente peligroso para la región.
Las declaraciones se producen después de que Trump reconociera públicamente que el control del petróleo venezolano, país que posee las mayores reservas probadas del mundo, es un objetivo central de su estrategia tras el derrocamiento de Maduro.
La tensión escaló aún más cuando el mandatario estadounidense afirmó que una intervención militar en Colombia “sonaba bien”, además de lanzar ataques personales contra el presidente colombiano Gustavo Petro, a quien calificó como “un hombre enfermo” y lo acusó de fabricar y exportar cocaína hacia Estados Unidos.
Ante este escenario, el Gobierno colombiano ha reiterado su defensa del derecho internacional, la soberanía de los Estados y la no intervención, al tiempo que alertó sobre los riesgos de una escalada militar impulsada por disputas energéticas y geopolíticas en América Latina.
















