En un movimiento estratégico para fortalecer la soberanía industrial, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó este miércoles la firma de un acuerdo histórico para impulsar la industria siderúrgica mexicana. El objetivo central es claro: priorizar el uso de acero producido en el país en todas las obras públicas y megaproyectos de infraestructura de la actual administración.
Como parte del denominado “Plan México”, la mandataria anunció que el Gobierno Federal dará preferencia absoluta a los productores locales para sustituir importaciones, buscando con ello blindar el empleo y dinamizar la economía interna.
Adiós a las importaciones desleales
Durante su conferencia “mañanera”, Sheinbaum resaltó que México reducirá drásticamente la compra de acero proveniente de países con los que no se tienen acuerdos comerciales vigentes. Esta medida busca proteger a las empresas mexicanas de la competencia desleal y el dumping internacional.
“Lo que queremos es comprar preferentemente todo lo que se produce en México. Vamos a dar prioridad a nuestra industria para fortalecer el mercado interno y asegurar que el beneficio de las obras públicas se quede en manos mexicanas”, afirmó la presidenta.
Las 3 claves del acuerdo siderúrgico
El plan se sustenta en una colaboración estrecha entre el sector público y las industrias del acero y la construcción, bajo tres ejes de acción inmediata:
- Defensa Comercial: Acciones contundentes frente a prácticas desleales de comercio exterior.
- Fomento Local: Promoción activa de proveedores mexicanos en las cadenas de suministro.
- Sustitución de Importaciones: Una estrategia dirigida a producir en territorio nacional lo que hoy se compra fuera.
Además, el Gobierno anunció que el esquema de financiamiento para infraestructura incluirá incentivos específicos para los proyectos que incorporen acero 100% mexicano en su desarrollo.
Compromisos de la iniciativa privada
Por su parte, el sector privado siderúrgico se comprometió a elevar sus estándares para estar a la altura de la demanda estatal. Entre los puntos acordados destacan:
- Garantía de calidad bajo normas internacionales.
- Seguridad en el abasto y cumplimiento estricto en tiempos de entrega.
- Precios competitivos para asegurar la viabilidad financiera de las obras públicas.
Con este acuerdo, el “Plan México” busca convertir a la industria del acero en el motor de la transformación física del país, asegurando que desde los rieles de los trenes hasta las estructuras de vivienda social tengan ADN mexicano.
















