La frágil estabilidad en el sur de Líbano se ha quebrado definitivamente. Al menos 14 personas fueron asesinadas, entre ellas dos niños y dos mujeres, tras una intensa jornada de bombardeos por parte del ejército de Israel. La ofensiva ocurre en un momento crítico donde Tel Aviv ha ordenado la evacuación de siete localidades más allá de la “zona de amortiguación”, ignorando el cese de hostilidades pactado.

Desde el pasado 2 de marzo, la escalada bélica ha dejado un saldo devastador de 2,509 muertos y más de 7,700 heridos, según cifras del Ministerio de Sanidad libanés, reflejando el fracaso de los intentos diplomáticos por sostener la tregua.

Ofensiva contra civiles y sitios de culto

Los ataques israelíes se concentraron en zonas como Kfar Tibnit y Zawtar al Sharqiyah. En esta última, además de las víctimas fatales, se reportó la destrucción de dos lugares de culto musulmanes. La ofensiva también alcanzó a cuerpos de emergencia: en Burj Qalauiyé, tres rescatistas resultaron heridos mientras intentaban asistir a los afectados por los impactos de proyectiles en aldeas fronterizas.

El cruce de culpas: Netanyahu vs. Hezbollah

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acusó formalmente a Hezbollah de “desmantelar” el alto al fuego. Estas declaraciones se dan en un contexto de alta tensión para el mandatario, quien mantiene una orden de captura por parte de la Corte Penal Internacional.

  • La postura de Israel: Netanyahu afirma que su ejército tiene “libertad de acción” no solo para responder, sino para prevenir amenazas emergentes. Esta postura se endureció tras la muerte del sargento Idan Fooks, de 19 años, en un ataque con dron atribuido al grupo chiíta.
  • La respuesta de Hezbollah: El movimiento pro-iraní rechazó las acusaciones y calificó sus operaciones como una “respuesta legítima” a las violaciones soberanas de Israel y a la ocupación de territorio libanés que, aseguran, nunca cesó a pesar del anuncio de la tregua.

Una tregua de papel

Aunque Estados Unidos anunció la semana pasada una extensión de dos semanas al cese al fuego, la realidad en el terreno es distinta. La tregua de 10 días que expiraba ayer se vio anulada por la reanudación de ataques que siguieron al asesinato del ayatollah Jamenei el pasado 28 de marzo.

Actualmente, cientos de ciudadanos libaneses huyen de los municipios al norte del río Litani ante la advertencia israelí de actuar con “contundencia”, dejando a la región nuevamente al borde de una guerra total que amenaza con extenderse por todo el Levante.