En su primera entrevista profunda tras el tiroteo del pasado sábado en la Cena de los Corresponsales de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump afirmó sentirse, de manera irónica, “honrado” por ser el blanco de agresiones, atribuyéndolo a su impacto e influencia en la transformación de Estados Unidos. El mandatario calificó a su atacante como un individuo “enfermo”, “muy perturbado” y con una retórica “anticristiana”.
Durante una tensa charla en el programa 60 Minutes, el republicano de 79 años abordó el incidente ocurrido en el hotel Hilton, donde el agresor, identificado como Cole Tomas Allen, un profesor de 31 años originario de California, abrió fuego antes de ser neutralizado.
Confrontación por el manifiesto del agresor
Uno de los momentos más ríspidos de la entrevista ocurrió cuando la periodista Norah O’Donnell citó el manifiesto de Allen, en el cual el atacante lanzaba graves acusaciones personales contra el presidente. Trump reaccionó con visible molestia, calificando de “porquería” el texto de un “enfermo” y arremetiendo contra la comunicadora.
“No soy nada de eso. Me han exonerado totalmente. Deberías avergonzarte por leer eso”, sentenció Trump, desviando los señalamientos hacia figuras del entorno demócrata y sus supuestos vínculos con casos de alto perfil como el de Jeffrey Epstein.
Perfil del atacante y violencia política
Trascendió que Cole Tomas Allen participaba activamente en movimientos de protesta como No Kings (No a los Reyes) en California y mantenía mensajes hostiles hacia la fe cristiana en sus redes sociales. Trump aprovechó este punto para vincular la agresión con el “discurso de odio de los demócratas”, al que calificó como el verdadero peligro actual.
- Antecedentes: La familia del atacante ya había alertado a la policía de Connecticut sobre su comportamiento errático.
- Historial de ataques: Este evento se suma al intento de asesinato de julio de 2024 en Pensilvania y al incidente en su campo de golf de Florida meses después.
Agenda diplomática sin cambios
Pese al incidente, Trump garantizó que la visita de Estado del Rey Carlos III, quien llega hoy mismo a Estados Unidos, seguirá adelante sin modificaciones. El mandatario insistió en que lleva una “vida normal” dentro del peligro que conlleva el cargo, aunque aprovechó la coyuntura para insistir en la construcción de un salón de baile blindado y seguro dentro de la Casa Blanca.
Finalmente, el presidente ironizó sobre el discurso que planeaba dar en la cena de gala: “Iba a ser el discurso más inapropiado jamás pronunciado”, comentó, asegurando que tras el tiroteo, la versión reprogramada será, probablemente, “muy aburrida”.
















