- Columna de opinión.
- Escrita por: Respiro para los migrantes.
Finalmente, la Corte Suprema de Estados Unidos le puso un alto a los intentos de Donald Trump para negar la ciudadanía a quienes nacieran en Estados Unidos y que sus progenitores no contaran con la ciudadanía o residencia legal permanente.
Este martes los magistrados dictaminaron que la Constitución garantiza la ciudadanía estadunidense a prácticamente todos los nacidos en la Unión Americana.
El fallo definitivo fue redactado por el presidente de la Carte Suprema, John Roberts, con ello se invalida la orden ejecutiva que Donald Trump emitió el primer día de su segundo mandato con la que buscaba negar la ciudadanía a los hijos de migrantes “indocumentados”. El 20 de enero de 2025, el presidente afirmó que la Decimocuarta Enmienda “nunca se ha interpretado en el sentido de extender la ciudadanía universalmente a todas las personas nacidas dentro de Estados Unidos”. A partir de entonces hizo todo lo que estuvo en sus manos para revertir el derecho a la ciudadanía estadunidense a quienes él consideraba que no debían tenerlo.
Durante 17 meses la orden ejecutiva nunca entró en vigor debido a las demandas presentadas por estados gobernados por demócratas, organizaciones de defensa de los derechos de los migrantes, así como madres y padres de manera individual.
Comencemos por el principio, la Decimocuarta Enmienda, ratificada en 1868 al término de la Guerra Civil para garantizar que los antiguos esclavos fueran ciudadanos norteamericanos, establece que todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos y sujetas a su jurisdicción son ciudadanos. Posteriormente, en 1940, el Congreso codificó este mismo texto en la ley federal de ciudadanía, es decir la ciudadanía por nacimiento se basa en el principio jurídico del jus soli, o “derecho de suelo”. De haberse aprobado la orden ejecutiva de Trump, al menos 255 mil niños nacidos cada año de padres y madres no ciudadanos no habrían obtenido su ciudadanía. Pero, no solamente eso, muchos de ellos hubiesen tenido dificultades para obtener la ciudadanía en el país de sus padres, lo que los convertiría en apátridas.
A no dudar, la votación en la Corte Suprema de 5 a 4 resultó en una decisión histórica que no únicamente le pone un alto a los embates de Trump contra los migrantes, sino que ratifica el derecho a la ciudadanía de todos aquellos que nazcan en suelo estadunidense independientemente del estatus migratorio de sus progenitores. El texto final no deja espacio a la interpretación: “Todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de los Estados Unidos y del Estado en el que residen”.
Así, hoy es un día en el cual las personas migrantes obtienen un respiro frente a la andanada de prácticas y discursos lanzadas en su contra desde la Casa Blanca. A querer o no, el jefe de la Oficina Oval no tiene otra alternativa que acatar el fallo de la Corte Suprema.
Veremos qué impacto político-electoral tiene en los republicanos y demócratas la decisión que acaba de tomar el poder judicial.



















