- Las auditorías a las megaempresas superaron por 8.3 veces la meta proyectada por Hacienda, impulsadas por tiros de precisión digitales y abonos de deudas históricas.
La agresiva estrategia de fiscalización del Servicio de Administración Tributaria (SAT) contra las empresas más acaudaladas del país ha dado un golpe de autoridad en las finanzas públicas. Durante el primer trimestre del año, los ingresos obtenidos a través de auditorías a los denominados Grandes Contribuyentes alcanzaron los 132 mil 839 millones de pesos, según cifras oficiales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Este monto representa una cifra histórica para el arranque del ejercicio fiscal, al superar por 8.3 veces los 15 mil 913 millones de pesos que el fisco mexicano había proyectado recaudar originalmente para dicho periodo.

Fiscalización digital y el factor Grupo Salinas
Especialistas en materia fiscal coinciden en que este repunte recaudatorio obedece a una doble vía: la resolución de viejos litigios fiscales y el uso de una agresiva tecnología de fiscalización digital que permite auditar con lupa a firmas que facturan más de 1,500 millones de pesos anuales.
Pedro Canabal, socio de Baker Tilly y miembro del Instituto Mexicano de Ejecutivos en Comercio Exterior, señaló que es “altamente probable” que este avance responda, de forma parcial, a los pagos multimillonarios que comenzó a realizar Grupo Salinas, consorcio propiedad del empresario Ricardo Salinas Pliego.
- Primer desembolso: Realizado el pasado 29 de enero por un monto superior a los 10 mil 400 millones de pesos.
- La deuda fiscal: Corresponde a una fracción del adeudo acumulado que asciende a 32 mil 133 millones de pesos.
- Esquema de pagos: El acuerdo con la Tesorería de la Federación estipula que la firma liquidará montos idénticos de manera mensual hasta mediados del próximo año.
“El SAT está logrando convertir sus auditorías en cobros efectivos, regularizaciones, correcciones fiscales y acuerdos conclusivos, sin necesariamente depender de una reforma fiscal”, aclaró Canabal.
“Tiros de precisión”: Menos auditorías, pero más efectivas
Aunque en el país operan más de 16 mil empresas catalogadas como grandes contribuyentes, el órgano fiscalizador no cuenta con la capacidad de revisarlas a todas simultáneamente. Por ello, el SAT aplica inteligencia de datos para dirigir sus esfuerzos hacia el 0.02 por ciento del padrón general mediante los denominados “tiros de precisión”.
Como muestra de este enfoque de calidad sobre cantidad, el año pasado el SAT fiscalizó a 863 grandes empresas, lo que significó una reducción del seis por ciento en comparación con las auditorías ejecutadas en 2024; sin embargo, la rentabilidad de cada revisión aumentó significativamente.
Volatilidad: El reto de no considerarlo un ingreso fijo
Pese al éxito financiero que este cobro de cuentas pendientes da a las arcas gubernamentales, analistas encienden las alarmas sobre la sostenibilidad del modelo. La recaudación por la vía punitiva o de regularización no es el escenario ideal del SAT, sino el cobro voluntario y recurrente.
Canabal advirtió que la recaudación por auditorías es inherentemente volátil y no debe asumirse como un flujo permanente de dinero. “No hay que convertir el dato en una meta permanente. Hay que ver cómo se va planeando el paquete fiscal para el siguiente ejercicio”, concluyó, sugiriendo cautela para el diseño del presupuesto del próximo año.


















