- Desde la Casa Blanca, el mandatario estadounidense justificó su intervención tras la polémica tarjeta roja, desatando la furia de la Federación Belga de Fútbol y un escándalo geopolítico deportivo.
En un hecho insólito que amenaza con sacudir los cimientos institucionales del fútbol internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió este lunes de forma abierta haber intervenido ante la FIFA para revertir la sanción del delantero estadounidense Folarin Balogun, luego de su polémica expulsión en el Mundial 2026.

Durante un acto oficial en la Casa Blanca destinado a la presentación de cuentas de ahorro para bebés, el mandatario aprovechó los reflectores para entrar de lleno en el escándalo que salpica la Copa del Mundo, lanzando duras críticas contra el arbitraje y defendiendo su polémica llamada al máximo organismo del balompié.

“Lo único que hice fue pedir [a la FIFA] que se revisara la jugada, porque no me pareció que fuera falta. Y, bueno, creo que tengo buen ojo para estas cosas”, declaró el magnate, rompiendo la estricta regla de no interferencia política que rige al deporte. “Vi a dos grandes atletas que chocaron entre sí y quedaron enredados. No fue alguien dándole un puñetazo a otro en la cara ni nada parecido”.
Una polémica defensa: “La gente quiere ver a los mejores”
El caso ha sentado un precedente alarmante, donde la FIFA parece reescribir sus propios estatutos disciplinarios bajo presión política. Pese a las críticas globales por lo que analistas consideran una influencia burda, Trump minimizó el impacto institucional y justificó su postura bajo el argumento del espectáculo comercial.
“Me parece que habría sido terrible impedir que un gran jugador, quizá el mejor o uno de los mejores del equipo, pudiera jugar. Eso fue lo único que les transmití”, acotó el presidente estadounidense, quien además arremetió contra la naturaleza de las amonestaciones en el fútbol soccer.
- Ataque al reglamento: “Yo ni siquiera sabía qué demonios era una tarjeta roja. Cuando me lo explicaron, dije: ‘Tiene que ser una broma’. Este tipo [el árbitro] simplemente levanta la mano y, de repente, tu mejor jugador no puede jugar el próximo partido”.
- Comparativa con estrellas globales: Para respaldar su argumento, el mandatario cuestionó el criterio arbitral comparando la situación con otras figuras: “¿Cómo se sentirían si sacáramos a Messi porque chocó con alguien? ¿O a [Cristiano] Ronaldo? O a Harry Kane… No se puede hacer eso”.
Bélgica estalla e impugnará la decisión ante la FIFA
La admisión de Trump ha desatado una ola de indignación internacional, particularmente en Europa. La Federación Belga de Fútbol (RBFA) reaccionó de inmediato emitiendo una enérgica carta formal dirigida a la FIFA exigiendo explicaciones urgentes.
El combinado belga calificó de inaceptable el procedimiento, desmintiendo que los canales utilizados por el gobierno estadounidense correspondan a una solicitud de apelación legítima. En consecuencia, la RBFA anunció que impugnará formalmente la resolución de la FIFA, la cual tomó la contradictoria medida de retirar la suspensión deportiva a Balogun pero manteniendo formalmente el registro de la tarjeta roja.
El torneo avanza de lleno hacia las etapas definitivas, pero el debate ya no solo se centra en la estrategia de las selecciones sobre la cancha, sino en el nivel de vulnerabilidad de la FIFA frente a la presión de los Jefes de Estado de las superpotencias organizadoras.



















