Hace unos días se dio a conocer el informe de FinCen, la Unidad de Inteligencia Financiera del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, en el que se revela cómo grandes bancos a nivel mundial han sido omisos – aunque yo agregaría el sustantivo de cómplices – de grandes operaciones financieras que buscan evadir impuestos o la investigación de las autoridades por ser recursos de procedencia ilícita, ligados principalmente a actos de corrupción, dinero de operaciones criminales o transacciones financieras poco transparentes.

El expresidente Enrique Peña Nieto, cuyo sexenio estuvo marcado por innumerables escándalos de corrupción, no escapó al ojo de las autoridades de Estados Unidos: el nombre del expresidente mexicano salta por sus “posibles” vínculos con el venezolano Juan José Rendón Delgado, polémico asesor de campañas relacionado con “escándalos de sobornos que involucran a capos colombianos, interferencia en elecciones y delitos contra mujeres”, según da cuenta el informe.

A través de sociedades offshore, Emilio Lozoya Austin – hoy testigo protegido de la Fiscalía General de la República y entonces coordinador internacional de la campaña de Peña Nieto- canalizó 250 mil dólares de los sobornos de la empresa Odebrecht y los envió a una sociedad de papel de Miami que pertenecía al “rey de la propaganda negra”, el apodo de Rendón, según documentó Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).

La verdad es que este informe es una bomba porque significa que la corrupción y el lavado de dinero ha sido permitido por los bancos, aunque esto representa un secreto a voces.

Los bancos son implacables con los pequeños y medianos cuentahabientes, pero son totalmente permisivos y cómplices de quienes poseen cantidades grandes de dinero y que regularmente buscan evadir impuestos, primero porque es dinero que se ha obtenido en su mayoría por actos de corrupción o prevendas, y no con un proceso lícito o complejo desde el punto de vista organizacional o de negocios, donde hay esquemas de estímulos fiscales que serían suficientes.

El problema es que muchos de estos personajes se aprovechan de las facilidades que dan estos bancos o los llamados offshore, que son organismos ubicados en paraísos fiscales para mover grandes sumas de dinero sin pagar impuestos.

Además, conocer esta información es mérito también de la union del periodismo a nivel internacional. Yo aplaudo mucho este tipo de ejercicios donde se unen medios de comunicación para realizar estas investigaciones en conjunto. Esto ayuda en dos sentidos: primero, se hace un trabajo más profundo y profesional en unidad de equipo y Segundo, se minimizan los riesgos de venganzas contra los periodistas y quienes trabajan para esclarecer este tema.

En América Latina se incluyen a medios como Proceso, Quinto Elemento Lab y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, en México; Perfil, Infobae y La Nación, en Argentina; Armando Info, en Venezuela; Connectas y El Espectador, en Colombia; Convoca, en Perú y LaBot, en Chile, entre otros.

Y, siempre según MCCI, las filtraciones también tocan “la conexión mexicana en un programa secreto de misiles en Irán; las operaciones financieras en Suiza de un encumbrado funcionario del gobierno de Enrique Peña Nieto y también la triangulación de fondos, desde México, a una compañía de casinos en Las Vegas, de un empresario que ha financiado la carrera política de Trump”, entre otros temas de próxima publicación.

Vale la pena recordar otras grandes investigaciones y filtraciones.

Tales como:

  • Paradise Papers (2017): una filtración de documentos del proveedor de servicios legales en el extranjero Appleby y el proveedor de servicios corporativos Estera. Los dos operaron juntos bajo el nombre de Appleby hasta que Estera se independizó en 2016. Los documentos revelaron las operaciones financieras extraterritoriales de políticos, celebridades y líderes empresariales.
  • Panamá Papers (2016): documentos filtrados del bufete de abogados Mossack Fonseca que dieron más detalles sobre cómo las personas adineradas se estaban aprovechando de regímenes fiscales extraterritoriales.
  • Swiss Leaks (2015): documentos del banco privado suizo de HSBC que mostraron cómo se estaban utilizando las leyes de secreto bancario de Suiza para ayudar a los clientes a evadir el pago de impuestos.
  • LuxLeaks (2014): contenía documentos de la empresa de contabilidad PricewaterhouseCoopers que mostraban que las grandes empresas estaban utilizando acuerdos fiscales en Luxemburgo para reducir la cantidad de impuestos que tenían que pagar.

Ante este tema, lo que resta a los gobiernos es perseguir la evasión fiscal, pero también generar incentivos fiscales y ampliar la base tributaria, para lograr que quienes tengan tentación de estos esquemas, dejen sus recursos en sus países o en países que están en desarrollo, pero para ello se requiere ética y compromiso por parte de todas las partes.