El ingeniero y empresario Carlos Slim Helú aseguró que la relación comercial entre México y Estados Unidos se mantendrá como uno de los motores económicos más robustos de América del Norte, situándose por encima de las tensiones políticas coyunturales, las negociaciones futuras o el destino final del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Durante su participación en el acto conmemorativo de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros, A. C. (UMAI), donde fue galardonado con un reconocimiento especial, el presidente honorario de Grupo Carso sostuvo que el vínculo financiero entre ambas naciones está blindado por una profunda realidad operativa que trasciende los documentos firmados.

“Somos complementarios, no competidores”
Para el magnate mexicano, las preocupaciones en torno a una posible ruptura o parálisis del intercambio comercial carecen de fundamento logístico. Slim enfatizó que las estructuras productivas de ambos países no chocan de forma directa en los sectores estratégicos del mercado global, sino que forman parte de un engranaje industrial unificado.
“México y Estados Unidos son muy complementarios, no somos competidores. O sea, somos muy complementarios“, externó de forma contundente durante su discurso frente al gremio de ingenieros.
El empresario argumentó que la geografía y la infraestructura han consolidado una misma cadena de producción regional que genera beneficios mutuos y de la cual ninguna de las dos potencias puede prescindir fácilmente.
El escudo norteamericano frente al mercado de China
Un punto neurálgico en la visión de Slim Helú es el papel que juega México en la seguridad económica de Washington. El magnate señaló que la Unión Americana necesita mantener y estrechar su alianza con el mercado mexicano si aspira a consolidar de manera efectiva sus cadenas de suministro y reducir la dependencia manufacturera que aún mantiene con China.
- Costos e importaciones: De acuerdo con sus proyecciones, si Estados Unidos decidiera no aprovechar la capacidad industrial y la mano de obra instalada en territorio nacional, se vería obligado a incrementar la importación de bienes manufacturados de Asia, ensanchando sus déficits globales.
- Capital binacional: Slim recordó un factor clave que suele omitirse en el debate político: una parte sustancial de la producción que sale de suelo mexicano no pertenece a capitales locales, sino a corporaciones transnacionales estadounidenses que operan e invierten en el país desde hace décadas.
Bajo esta premisa, la estabilidad económica de México y el éxito de las empresas de Estados Unidos son dos caras de la misma moneda regional, un lazo que las mesas de negociación técnica difícilmente podrán desatar.

















