La economía mexicana registró un avance de apenas 0.7 por ciento durante 2025. Sin embargo, detrás de esta fría cifra se esconde una realidad estructural mucho más profunda y preocupante: el verdadero motor de este avance no fueron las grandes inversiones ni las empresas formalmente establecidas, sino la economía informal, sector que aportó ocho de cada diez pesos del crecimiento nacional.

De acuerdo con un análisis de la Escuela de Negocios del ITESO, basado en las cifras oficiales del Sistema de Cuentas Nacionales de México, millones de personas que trabajan sin contrato, sin prestaciones y fuera del radar del Servicio de Administración Tributaria (SAT) sostuvieron a flote al país el año pasado.

La paradoja de los datos: El auge del sector informal
La brecha de crecimiento entre el sector formal y el informal durante 2025 revela una disparidad alarmante en la productividad nacional:
- Crecimiento Informal: El Valor Agregado Bruto (VAB) de la economía informal —que mide todo lo producido fuera del radar del SAT y del IMSS— creció un 2.3 por ciento.
- Crecimiento General: El Producto Interno Bruto (PIB) total del país avanzó un marginal 0.7 por ciento.
- La Brecha: Esto significa que los negocios informales crecieron a un ritmo más de tres veces superior al de la economía en general.
La verdadera dimensión de este fenómeno radica en su proporcionalidad. El sector informal representa apenas una cuarta parte del total de la producción en México y, a pesar de su menor tamaño relativo, cargó sobre sus hombros el 80% del crecimiento económico de 2025. Mientras tanto, la economía formal —aquella que sí tributa y cotiza seguridad social— no termina de despegar.
Un modelo económico bajo la lupa
Este fenómeno no es una casualidad, sino el reflejo de un estancamiento en la creación de oportunidades laborales de calidad y certidumbre para la inversión.
“El modelo económico actual no está generando las condiciones para crecer de forma mucho más productiva”, advierte Mireya Pasillas, académica y responsable editorial del Boletín de Análisis Económico de la Escuela de Negocios ITESO.
El nuevo rostro de la informalidad
Especialistas recuerdan que, desde hace años, la informalidad en México dejó de limitarse exclusivamente a los puestos de comida en la vía pública. De acuerdo con los criterios del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), este sector se divide en dos grandes vertientes:
- El Sector Informal: Agrupa de manera directa a los micronegocios, talleres caseros, puestos ambulantes y esquemas de autoempleo (el llamado “changarro”).
- Otras Modalidades de Informalidad: Trabajadores que, aun laborando para empresas o unidades económicas formalmente constituidas, lo hacen bajo condiciones de desprotección laboral, sin contratos que los respalden ni acceso a servicios de salud.
La dependencia de la economía mexicana hacia su sector informal alivia las presiones sociales inmediatas al autoemplear a millones de personas, pero compromete el crecimiento a largo plazo debido a sus bajos niveles de capitalización, nula recaudación fiscal y falta de acceso al crédito bancario formal.


















