La recuperación económica de Alemania, la mayor potencia de Europa, ha sufrido un duro revés. Según el informe publicado este viernes por el prestigioso instituto Ifo, la confianza empresarial en el país germano se desplomó en abril más de lo previsto, alcanzando su nivel más bajo desde mayo de 2020, cuando el mundo se encontraba en plena parálisis por la pandemia.
El índice de clima empresarial cayó a 84.4 puntos, frente a los 86.3 de marzo, superando el descenso que proyectaban los analistas. El factor determinante detrás de este pesimismo es la incertidumbre generada por la guerra con Irán, que ha trastocado las cadenas de suministro y los costos operativos globales.
Pesimismo en todos los sectores
El deterioro de la confianza fue generalizado, afectando desde la manufactura hasta el sector de servicios. Los empresarios alemanes no solo están descontentos con su situación actual, sino que sus expectativas a futuro han caído drásticamente:
- Situación actual: El indicador bajó a 85.4 (frente a 86.7 de marzo).
- Expectativas: El índice descendió a 83.3, reflejando el temor a un conflicto prolongado.
“La economía alemana se está viendo muy afectada por la crisis en Irán”, sentenció Clemens Fuest, presidente del instituto Ifo. Por su parte, Klaus Wohlrabe, responsable de encuestas del organismo, fue más tajante al señalar que la economía “está perdiendo la confianza” de forma acelerada.
Amenaza de estancamiento
Este dato se suma a la contracción del sector privado alemán revelada el jueves por el índice de gestores de compras (PMI), la cual no ocurría en casi un año. La combinación de una demanda interna débil y el choque energético externo pone a Alemania en una posición vulnerable.
Economistas de firmas como Hauck Aufhaeuser Lampe advierten que la naturaleza “intermitente” del conflicto con Irán mantiene la volatilidad en los mercados. Alexander Krüger, economista jefe de dicha institución, alertó que si los precios de la energía se mantienen elevados o continúan subiendo, la economía alemana se acercará peligrosamente al estancamiento técnico.
Para los mercados globales, el bache alemán es una señal de alerta, ya que una parálisis en Berlín suele arrastrar el crecimiento de toda la Eurozona.














