El dinamismo que el mercado laboral mexicano mostró al inicio del año se ha desvanecido. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) publicados por el Inegi, durante el mes de marzo se registró una pérdida neta de 116,016 empleos, revirtiendo la tendencia positiva observada en febrero.
Con este ajuste, la población ocupada en el país se sitúa ahora en 60.1 millones de personas, lo que refleja un estancamiento en la creación de plazas durante el primer trimestre del año.
Un primer trimestre con saldo negativo
Las cifras del Inegi revelan un panorama complejo para el arranque de 2026. Al comparar el cierre de marzo con los datos de finales del año pasado, el mercado laboral arrastra un déficit acumulado de 227,155 empleos. Esto significa que, en términos netos, la economía mexicana no logró generar nuevos puestos de trabajo en los primeros tres meses del año.
“Estos datos muestran que sigue el deterioro en el mercado laboral”, advirtió Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, quien señaló que la pérdida de plazas podría estar vinculada a una desaceleración más amplia en la actividad económica.
El sector formal, el más castigado
Uno de los puntos más preocupantes del reporte es que la destrucción de empleo se concentró de manera masiva en la formalidad. Del total de plazas eliminadas en marzo, el 88% correspondía a empleos formales, lo que impacta directamente en la recaudación de seguridad social y la estabilidad de las prestaciones laborales.
Paradoja en la tasa de desempleo
A pesar de la pérdida de puestos de trabajo, la tasa de desempleo registró una disminución, pasando de 2.5% a 2.4%, su nivel más bajo en lo que va del año. Sin embargo, analistas explican que este descenso no se debe a una mayor contratación, sino a una contracción de la Población Económicamente Activa (PEA).
En marzo, cerca de 222,000 personas salieron de la fuerza laboral, lo que indica que menos mexicanos están buscando activamente un empleo, ya sea por desánimo o por un cambio en su situación personal, reduciendo así la PEA a 61.6 millones de personas.
Este debilitamiento del empleo formal, sumado al estancamiento de la ocupación total, plantea retos importantes para el consumo interno y las proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el resto de 2026.














