- Columna de opinión.
- Escrita por: Eduardo González Velázquez.
En el Informe del Estado de la Unión emitido ayer martes por el presidente, Donald Trump, el republicano no nos dejó nada a la imaginación, dijo lo necesario para que no quedara duda de lo alterada que tiene su realidad y del país de la fantasía que imagina gobernar. Sin mediar ningún tipo de pudor espetó mentira tras mentira durante noventa minutos. No se ruborizó. Seguro de creer a pie juntillas sus embustes y suponer que los escuchas en el Congreso y detrás de los televisores, las redes sociales y las radios le creían.
Aseguró que su país atrajo 18 billones de dólares en inversiones desde que él llegó a la presidencia. Sin embargo, la propia Casa Blanca muestra que esa cantidad es de 9.7 billones, pero además muchos de esos recursos solo son promesas de retorno. También mintió al afirmar que los precios de la gasolina están por debajo de 2.30 el galón en la mayoría de los estados, esto no coincide con el promedio del costo de la gasolina que no baja de 2.37 por galón.
En su lucha contra los gobiernos que lo precedieron, afirmó que heredó la peor inflación en la historia de Estados Unidos. Sin embargo, Joe Biden nunca tuvo la peor inflación en la historia, la mayor inflación histórica se presentó en 1920. Asimismo, insistió en haber heredado una economía estancada y que ahora va viento en popa. No obstante, la economía estadunidense creció 2.2 por ciento en 2025, lo cual fue menor que en cualquier año de la presidencia de Biden, en tanto el desempleo creció del 4 por ciento en enero de 2025 al 4.3 por ciento en enero de 2026.
Sus mentiras también alcanzaron a las personas migrantes cuando afirmó que Biden había permitido la entrada de 11 mil 888 asesinos a Estados Unidos como migrantes. Sin embargo, esa cifra se refiere a no ciudadanos que ingresaron a la Unión Americana no solo con Biden, sino a lo largo de varias décadas, incluso durante la primera aventura de Trump en el gobierno.
Llegado el momento de la joya de la corona también mintió. Insistió en que los aranceles impuestos por él son cubiertos por los países extranjeros, pero analistas del Banco de la Reserva Federal de Nueva York sostienen que casi 90 por ciento de la carga económica de los aranceles recayó en las empresas y los consumidores estadunidenses.
Para rematar lanzó su gran mentira internacional por la que imaginaba que le iban a entregar el premio Nobel de la Paz: “En mis primeros 10 meses, terminé ocho guerras”. Que descaro.
El mayor estruendo de la noche lo generaron sus silencios: sin ideas para garantizar el acceso a la vivienda, ni atención médica, nada sobre los escándalos de Jeffrey Epstein o sus planes contra Irán, menos sus trasnochados sueños sobre la anexión de Groenlandia.
Donde sin duda Donald Trump si tuvo razón fue en afirmar que “Estados Unidos ha logrado casi lo imposible bajo mi dirección”, efectivamente, la Unión Americana ha logrado algo que parecía imposible: sobrevivir a pesar de Trump.

















