El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes que eligió al exgobernador de la Reserva Federal, Kevin Warsh, como su candidato para presidir el banco central estadounidense, una vez que concluya el mandato de Jerome Powell en mayo. La designación marca un giro relevante en la política monetaria del país y reaviva el debate sobre la independencia de la Fed frente al poder político.
Warsh, crítico recurrente de las decisiones del banco central, ha defendido en diversas ocasiones la necesidad de un “cambio de régimen” en la conducción de la política monetaria, una postura que coincide con las presiones de Trump para reducir las tasas de interés y ejercer mayor influencia sobre la institución.
“Conozco a Kevin desde hace mucho tiempo y no tengo ninguna duda de que pasará a la historia como uno de los grandes presidentes de la Fed, quizá el mejor. Es el candidato ideal y nunca te defraudará”, afirmó Trump al anunciar la nominación, reforzando su intención de dejar una huella profunda en la Reserva Federal.
El nombramiento aún debe ser confirmado por el Senado de Estados Unidos, un proceso que se anticipa complejo debido a las tensiones políticas en torno a la autonomía del banco central. Históricamente, la Fed ha sido considerada un pilar de estabilidad para los mercados financieros globales, en gran parte por su independencia de la Casa Blanca.
Sin embargo, los recientes movimientos de Trump han puesto a prueba ese equilibrio. En enero, el Departamento de Justicia abrió una investigación penal contra Jerome Powell, una acción que el aún presidente de la Fed calificó como un intento de presión para forzar decisiones alineadas con los intereses del Ejecutivo.
Este contexto ha abierto incluso la posibilidad de que Powell permanezca dentro de la Reserva Federal una vez concluido su periodo como presidente, como una forma de salvaguardar la autonomía de la institución ante una mayor injerencia política.
La eventual llegada de Kevin Warsh al frente de la Fed podría redefinir la relación entre la política monetaria y el poder ejecutivo en Estados Unidos, con implicaciones no solo internas, sino también para la economía y los mercados financieros a nivel global.



















