La decisión del gobierno de Estados Unidos de gravar las remesas podría tener un fuerte impacto en la economía mexicana, particularmente en el consumo interno, que se vería reducido hasta en 25%, advirtió Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC).
Durante una entrevista con El Economista, Rivera explicó que el 11.3% de los hogares mexicanos dependen de las remesas como fuente principal de ingresos. Estos recursos, provenientes en su mayoría de migrantes radicados en Estados Unidos, se destinan principalmente al gasto diario en consumo, por lo que cualquier reducción directa afectará la economía local.
“Esas familias usan las remesas para comprar alimentos, pagar servicios, vestir a sus hijos o invertir en pequeños negocios. Si se grava el envío de dinero, el impacto en los hogares y en la actividad comercial será inmediato y profundo”, afirmó Rivera.
Estados más vulnerables al recorte de remesas
Entre las entidades que podrían sufrir las mayores afectaciones se encuentran:
- Chiapas (donde las remesas representan el 14.31% del PIB estatal).
- Guerrero.
- Michoacán.
- Zacatecas.
- Oaxaca.
- Guanajuato.
- Estado de México.
- Puebla.
- Ciudad de México.
Estas entidades, que ya enfrentan retos estructurales en términos de pobreza, empleo e inversión, verían agravada su situación económica ante una caída en el flujo de remesas.
Golpe directo al comercio local
Rivera también señaló que los pequeños comerciantes ya han comenzado a resentir el impacto de la incertidumbre económica derivada de las políticas migratorias y comerciales de EE.UU.
“El año pasado teníamos hasta 100 visitas por día a puntos de venta; ahora no superamos las 30. Si se consolida el impuesto a las remesas, ese número bajará aún más”, advirtió.
Según datos del Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) del Inegi, existen en México 2.5 millones de unidades económicas, con mayor concentración en Estado de México, Ciudad de México y Puebla, zonas también impactadas por la recepción de remesas.
Una economía dependiente del envío de dólares
En 2024, México recibió más de 63 mil millones de dólares en remesas, cifra récord que superó incluso el valor combinado de las exportaciones petroleras y del turismo. Ante esta realidad, un nuevo gravamen desde EE.UU. podría desencadenar una contracción en el consumo, presionar a las familias más vulnerables y reducir la actividad económica en miles de comercios a lo largo del país.
El nuevo impuesto a las remesas anunciado por EE.UU. podría agravar la desigualdad social y económica en regiones clave de México. Las autoridades locales y federales enfrentan el reto de mitigar sus efectos mediante programas de apoyo directo y estrategias para diversificar los ingresos familiares.


















