En un movimiento que ha generado desconcierto en los mercados internacionales, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) comenzó a aplicar, desde la medianoche de este martes, un arancel adicional del 10% a todas las importaciones que no cuenten con exenciones específicas.

La medida, oficializada mediante una guía sobre la Proclamación Presidencial del 20 de febrero, contradice el anuncio realizado el pasado sábado por el presidente Donald Trump, quien había prometido elevar dicha tasa al 15%.

Entre el 10% y el 15%: La confusión de la Casa Blanca

La implementación de la tasa más baja (10%) ha provocado confusión entre importadores y socios comerciales. Aunque Trump escaló su retórica el fin de semana tras el fallo de la Corte Suprema —que anuló sus aranceles previos por motivos de emergencia—, la orden ejecutiva vigente se mantiene en el dígito inicial.

De acuerdo con reportes del Financial Times, la tasa del 10% podría ser solo el primer paso, ya que funcionarios de la Casa Blanca sugieren que el aumento al 15% se implementará en una fase posterior, aunque esta información no ha sido confirmada oficialmente por Reuters.

Bases legales y el fin de los aranceles previos

Para evitar nuevos reveses judiciales, la administración Trump ha invocado la Sección 122 de la Ley de Comercio, la cual:

  • Permite al presidente imponer aranceles por un periodo máximo de 150 días.
  • Se justifica para enfrentar déficits “grandes y graves” en la balanza de pagos.
  • Busca corregir problemas fundamentales en los pagos internacionales.

Simultáneamente, la CBP suspendió la recaudación de los aranceles anteriores (que oscilaban entre el 10% y el 50%), los cuales fueron invalidados por la máxima instancia judicial de Estados Unidos.

Impacto inmediato en la cadena de suministro

El nuevo impuesto ad valorem del 10% se aplica de manera global, afectando a casi todos los países y sectores que exportan hacia EE. UU. Especialistas advierten que esta “tasa temporal” podría encarecer productos de consumo masivo y tensar las relaciones con aliados estratégicos, especialmente en un contexto de alta volatilidad tras las recientes crisis de seguridad en la región.

La recaudación ya está en marcha, y las empresas tienen ahora la tarea de identificar si sus productos entran en la lista de exenciones o si deberán absorber el nuevo costo operativo.