En un fallo histórico y de enorme trascendencia política, la Corte Suprema de los Estados Unidos propinó un duro golpe a la política migratoria de la administración de Donald Trump, al rechazar la petición del mandatario de anular el derecho constitucional a la ciudadanía por nacimiento.

La decisión del máximo tribunal, que era esperada con tensión desde hace meses, sepulta los intentos de la vía judicial de la Casa Blanca por restringir este derecho histórico a los hijos de inmigrantes nacidos en territorio estadounidense.

Un debate que chocó con la Constitución y el precedente de 1898

La orden ejecutiva, firmada por el presidente republicano en el primer día de su segundo mandato como parte de su agresiva campaña de represión migratoria, declaraba que los niños nacidos de padres en situación indocumentada o temporal no debían ser considerados ciudadanos estadounidenses.

Sin embargo, la estrategia de la Casa Blanca colisionó contra el marco constitucional. El fallo de la Corte Suprema ratifica los criterios de los tribunales inferiores, los cuales ya habían declarado la orden como ilegal invocando un precedente histórico:

El precedente clave: La sentencia del Tribunal Supremo de 1898 en el caso Wong Kim Ark, la cual determinó de manera definitiva que el hijo de ciudadanos chinos nacido en suelo estadounidense es, por ley, ciudadano estadounidense.

Crónica de una audiencia inédita y de alta tensión

Las señales de este rechazo ya eran visibles desde principios de abril. Durante una audiencia que pasó a la historia por su naturaleza extraordinaria, tanto los jueces conservadores como los liberales expresaron serias dudas sobre si el decreto presidencial se ajustaba a la Constitución o a la legislación federal.

La sesión en el tribunal más alto del país rompió esquemas por sus protagonistas:

  • Asistencia presidencial: Donald Trump se convirtió en el primer presidente en ejercicio en asistir a los argumentos en el tribunal.
  • Comitiva oficial: Al mandatario lo acompañaron la entonces fiscal general, Pam Bondi, y el secretario de Comercio, Howard Lutnick.
  • Presencia mediática: En los asientos reservados para invitados de los jueces se encontraba el célebre actor y crítico de Trump, Robert De Niro.

Los límites del poder ejecutivo

Este caso representaba una prueba de fuego para evaluar los límites del poder presidencial frente a una Corte que, a pesar de tener una mayoría conservadora, decidió priorizar los precedentes legales por encima de la agenda de la Casa Blanca.

Históricamente, el tribunal ha fallado en gran medida a favor del presidente republicano. Sin embargo, en las notables excepciones donde los magistrados han votado en su contra, Trump ha respondido con duras y directas críticas personales hacia los jueces, una reacción que analistas estiman podría repetirse tras este contundente fallo judicial.