La tensión diplomática entre México y Ecuador se traslada a los banquillos de la Copa del Mundo. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) emitió una estricta instrucción interna a todo su personal diplomático para evitar cualquier tipo de contacto con autoridades ecuatorianas, en el marco del partido entre las selecciones de ambos países en el Mundial 2026.

La existencia de esta circular interna fue revelada por la periodista Dolia Estévez a través de su cuenta en la red social X. El documento, emitido un día antes del crucial encuentro deportivo, fue enviado de carácter urgente a todas las embajadas, consulados y personal de la cancillería mexicana.

Cero interacciones: La estricta orden de la Cancillería

De acuerdo con la información difundida, el objetivo central de la orden es blindar la postura política de México y evitar “interactuar con funcionarios ecuatorianos en cualquier circunstancia y contexto que pudiera darse”.

El documento oficial justifica esta medida al hacer referencia explícita al “prevaleciente estado de ruptura de relaciones diplomáticas y consulares” que mantienen ambas naciones.

Los lineamientos prohibidos para el personal mexicano:

  • Sin eventos bilaterales: Abstenerse de organizar eventos públicos o privados, así como participar conjuntamente en celebraciones con funcionarios de Ecuador.
  • Veto en los estadios: Evitar cualquier tipo de contacto formal o informal con representantes ecuatorianos en los palcos o recintos en el marco del Mundial.
  • Apego a protocolos: Tener en cuenta los lineamientos de restricción previamente circulados desde el inicio del conflicto diplomático.

La diplomacia de la Subsecretaría para América Latina

La instrucción formal lleva la firma de la Subsecretaría para América Latina y el Caribe, el área de la SRE encargada de vigilar la política exterior en la región.

Aunque el Mundial 2026 suele ser un espacio de encuentro y diplomacia blanda entre naciones, la gravedad de la crisis bilateral ha obligado a la cancillería mexicana a mantener una línea dura, demostrando que en esta ocasión, el fútbol no será suficiente para conciliar las diferencias políticas.