La inflación en México registró una ligera tregua durante la primera quincena de abril; sin embargo, el respiro fue insuficiente para regresar al rango meta del Banco de México (Banxico). Según datos del Inegi, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en un nivel anual de 4.53%, hilando ya cuatro quincenas consecutivas fuera del objetivo oficial del 3% (+/- 1%).
A pesar de la leve desaceleración respecto al 4.55% registrado al cierre de marzo, los consumidores siguen enfrentando costos elevados, especialmente en el sector de alimentos frescos.
El “golpe” en el mercado: Agropecuarios por las nubes
El informe destaca una aceleración preocupante en la inflación no subyacente, la cual saltó de 4.92% a 5.41% anual. El motor de este incremento fue el rubro de los productos agropecuarios:
- Frutas y verduras: Registraron un encarecimiento anual del 23.03%, siendo el factor de mayor peso en el bolsillo de las familias.
- Agropecuarios en general: Subieron un 8.68% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
- Energéticos: Por el contrario, las tarifas autorizadas por el gobierno y los energéticos mostraron mayor estabilidad, con una inflación del 2.83%.
Banxico: ¿Pausa a los recortes de tasa?
Tras el sorpresivo recorte de 25 puntos base en la reunión pasada —que situó la tasa de referencia en 6.75%—, la persistencia de la inflación ha hecho que los analistas cambien sus apuestas. Ante un panorama donde los servicios no bajan de una inflación del 4.44%, se espera que la Junta de Gobierno de Banxico decida una pausa en los recortes durante su reunión de mayo.
De acuerdo con la Encuesta Citi, el mercado proyecta que la inflación cierre el 2026 en un nivel de 4.26%, mientras que la tasa de interés de referencia podría finalizar el año en 6.50%.
Inflación subyacente: El reto de los servicios
La inflación subyacente, que elimina los precios más volátiles y sirve para medir la tendencia a mediano plazo, se situó en 4.27%. Dentro de este rubro, las mercancías subieron un 4.10%, pero son los servicios los que siguen mostrando una resistencia a la baja, presionando la política monetaria del país.
Para el consumidor promedio, la ligera baja en la cifra general de inflación es imperceptible frente al costo de la canasta básica, que sigue impulsada por factores estacionales y climáticos que afectan la producción agrícola.














