El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este viernes 9 de enero que ha decidido cancelar la segunda ola de ataques que tenía prevista contra Venezuela, argumentando que la cooperación con el gobierno venezolano ha hecho innecesaria esa fase militar, informaron este día diversos medios internacionales.

En un mensaje publicado en su red social Truth Social, Trump subrayó que el gobierno venezolano ha comenzado a liberar a “un gran número de presos políticos”, lo que describió como un gesto “muy importante e inteligente” hacia la búsqueda de la paz y la colaboración bilateral.

“Venezuela está liberando a un gran número de presos políticos como muestra de su ‘búsqueda de la paz’, este es un gesto muy importante e inteligente”, afirmó el mandatario estadounidense, quien añadió que por esa razón la segunda ola de ataques, que había sido anunciada tras la operación militar que culminó con la captura del expresidente Nicolás Maduro, “parece innecesaria”.

El nacido en Nueva York indicó que Estados Unidos y Venezuela están trabajando de manera conjunta, especialmente en la reconstrucción de la infraestructura petrolera y de gas, en lo que consideró una cooperación que ha cambiado el enfoque de la relación bilateral. “Estamos trabajando conjuntamente, especialmente en la reconstrucción, de una forma mucho mayor, mejor y más moderna, de su infraestructura de petróleo y gas”, escribió el mandatario en su publicación.

A pesar de cancelar la segunda ola de ataques, Trump aclaró que todas las embarcaciones militares permanecerán en posición por razones de seguridad y protección, sin dar mayores detalles sobre próximos pasos militares o diplomáticos.

Trump también anunció que las grandes petroleras estadounidenses invertirán al menos 100,000 millones de dólares en Venezuela, y que se reunirá con los principales ejecutivos del sector en la Casa Blanca para discutir la participación de estas empresas en el proceso de extracción y modernización del crudo venezolano.

La decisión de Trump marca un cambio notable en la política exterior estadounidense hacia Venezuela tras el operativo militar en Caracas que resultó en la captura de Maduro y su esposa, y que tensó las relaciones internacionales en la región.