Hummer, un perro mestizo de pelaje negro brillante, no solo es un fiel compañero: también es parte clave en la lucha contra una de las plagas ganaderas más peligrosas del país. Adiestrado para detectar el gusano barrenador del ganado, Hummer forma parte de un escuadrón canino del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), entrenado para salvaguardar al sector agropecuario mexicano.

En un centro de adiestramiento especializado, ubicado a tan solo una hora de la capital del país, el gobierno federal implementa un programa intensivo de tres meses para entrenar a perros —muchos de ellos rescatados de refugios— con el objetivo de detectar plagas como el gusano barrenador, una larva carnívora que ha afectado gravemente al comercio binacional con Estados Unidos, obligando incluso al cierre de la frontera al ganado en pie.

“A veces, lo que la gente no quiere es lo ideal para nosotros. Buscamos perros que sean aguerridos, juguetones, difíciles de controlar… porque tienen un instinto natural que, canalizado, puede salvar miles de cabezas de ganado”, explica César Dangú, director del Centro de Adiestramiento Canino (Ceacan) de Senasica.

La plaga que amenaza al campo mexicano

El gusano barrenador del ganado, también conocido como Cochliomyia hominivorax, deposita sus huevos en heridas abiertas de animales vivos. Las larvas se introducen en la piel y causan daños severos, a menudo mortales, tanto en ganado como en fauna silvestre. Este brote ha causado pérdidas millonarias, no solo por los efectos en la producción pecuaria, sino también por las restricciones comerciales impuestas desde el extranjero.

La iniciativa del Ceacan no solo ayuda a proteger al ganado nacional, sino que también otorga una segunda oportunidad de vida a decenas de perros que anteriormente fueron rechazados por sus dueños o considerados “difíciles”.

Detectores de esperanza

Aunque no todos los perros responden bien al olor característico del gusano barrenador, aquellos que sí lo hacen —como Hummer— se convierten en aliados invaluables. El entrenamiento se basa en recompensas y refuerzos positivos, como elogios y golosinas, para asociar el aroma con una tarea exitosa.

“Es emocionante ver cómo un perro que fue abandonado ahora tiene un rol crucial en proteger la seguridad alimentaria del país”, indica Dangú.