En una jornada maratónica, el Senado de Estados Unidos aprobó este martes el ambicioso proyecto de ley presupuestaria impulsado por el presidente Donald Trump, conocido como “The One, Big, Beautiful Bill”, el cual incluye un nuevo impuesto del 1% a las remesas enviadas al extranjero, junto con recortes a la cobertura médica, fondos para políticas migratorias y exenciones fiscales.
Tras más de 24 horas de intensas deliberaciones, la iniciativa fue aprobada por un estrecho margen, evidenciando la polarización que ha generado el plan fiscal del mandatario entre las bancadas legislativas.
Impuesto a las remesas, centro de la polémica
Uno de los puntos más debatidos fue el gravamen a las remesas, el cual finalmente fue reducido del 3.5% aprobado por la Cámara de Representantes en mayo al 1% actual tras las enmiendas en el Senado.
“Se impone a cualquier transferencia de remesas un impuesto equivalente al 1% del importe”, señala el texto aprobado.
Este impuesto afecta directamente a los millones de migrantes que envían dinero a sus países de origen, una medida que ha generado fuerte rechazo entre organizaciones de derechos civiles y economistas, al considerar que penaliza a las familias más vulnerables y puede incentivar el uso de métodos informales para el envío de recursos.
Un triunfo político para Trump
El proyecto presupuestario representa una victoria significativa para Donald Trump, quien ha descrito la ley como una pieza clave de su agenda de reelección y su estrategia de consolidación fiscal.
“Hoy es un gran día para Estados Unidos. Esta es una ley hermosa, enorme y patriótica. ¡América primero, en los hechos y en el presupuesto!”, celebró el presidente en su plataforma Truth Social.
El proyecto contempla amplios recortes al sistema de salud pública, al tiempo que incrementa los fondos para infraestructura fronteriza y seguridad migratoria, además de beneficios fiscales para empresas con operaciones en territorio estadounidense.
Camino pendiente en la Cámara Baja
A pesar de la aprobación en el Senado, el proyecto deberá volver a la Cámara de Representantes para una nueva votación, dado que fue modificado respecto a la versión inicial aprobada en mayo.
El debate promete ser tenso, ya que sectores demócratas han manifestado su oposición frontal al impuesto sobre remesas y a los recortes en áreas sensibles como salud y asistencia social.


















