El reciente relanzamiento del sello “Hecho en México”, parte del Plan México impulsado por la Secretaría de Economía, ha generado gran interés entre las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), que buscan aprovechar este distintivo para ganar posicionamiento, exportar productos y acceder a apoyos gubernamentales. Sin embargo, el proceso para obtenerlo ha resultado más lento y complicado de lo previsto, de acuerdo con testimonios de emprendedores.

Una de ellas es Trébol Muro, fundadora de la marca El Rebozo de Dolce, especializada en ropa para mascotas con un toque tradicional mexicano. Inspirada por su chihuahua Dolce, Trébol solicitó el sello “Hecho en México” durante los primeros días del relanzamiento, pero después de cuatro meses aún no ha recibido respuesta definitiva.

“Mandé el formulario, pero luego te piden otras cosas, como comprobar lo que manufacturas. Les pregunté si querían fotos o videos, y tardan otros 15 días para responder con un ‘cómo tú consideres’”, relató la emprendedora.

Falta de claridad y saturación de solicitudes retrasan el proceso

Según Muro, uno de los principales obstáculos es la falta de claridad en los requisitos y la falta de seguimiento oportuno por parte de las autoridades. Aunque la Secretaría de Economía establece que el tiempo de respuesta debería ser de 10 a 15 días hábiles, en la práctica muchas solicitudes, sobre todo de mipymes, se han quedado en pausa durante meses.

Lizzeth Pacheco, titular de Promoción y Apoyo a Nuevas Ideas en la dependencia federal, reconoció que el relanzamiento ha generado más de 1,000 solicitudes en menos de un mes, lo que ha provocado un alto volumen de trabajo y saturación en el sistema de revisión.

“Estamos revisando y rectificando cada solicitud para garantizar que cumpla con lo necesario. Sabemos que algunas empresas han experimentado demoras, pero estamos fortaleciendo los tiempos de respuesta”, aseguró Pacheco.

El distintivo Hecho en México: una palanca para el crecimiento

El sello Hecho en México permite a las empresas participantes mejorar su posicionamiento de marca, facilitar trámites de exportación y acceder a apoyos económicos y de promoción. Para muchas mipymes, representa una herramienta clave para escalar su negocio en un entorno cada vez más competitivo.

A pesar de las trabas iniciales, cientos de pequeñas empresas siguen apostando por este distintivo como un sello de calidad, identidad y orgullo nacional.