Con miras a la revisión sexenal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista para julio de 2026, el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce) propuso formalmente la incorporación de un capítulo específico sobre minerales críticos, en línea con las prioridades estratégicas actuales de América del Norte.
La propuesta fue presentada este martes en el documento titulado “México ante el nuevo orden del comercio internacional: liderazgo en tiempos de disrupción global”, durante un evento celebrado en las oficinas de BBVA México, con la participación de Sergio Contreras, presidente ejecutivo del Comce, y Susana Duque, directora general del organismo.
México, potencia minera estratégica para América del Norte
México ocupa un lugar privilegiado en el mapa global de recursos minerales: se encuentra entre los 10 principales productores de 16 minerales a nivel mundial, destaca como el primer exportador de plata y es un actor clave en la producción de cobre, zinc, plomo, oro y grafito.
Estos minerales abastecen a más de 70 industrias estratégicas, incluyendo la construcción, la química, la eléctrica, la alimentaria y la energética, lo que convierte a la minería en un pilar para la soberanía económica del país y su integración comercial con Estados Unidos y Canadá.
Oportunidad clave en la revisión del T-MEC
Desde la perspectiva del Comce, la revisión del tratado representa una ventana estratégica para adecuar el acuerdo comercial a las nuevas dinámicas del comercio internacional y a las crecientes demandas en la transición energética, la tecnología limpia y la seguridad industrial.
Actualmente, más del 80% de las exportaciones mexicanas de minerales y metales tienen como destino Estados Unidos, lo que refuerza la relevancia de formalizar mecanismos de cooperación, inversión y regulación en el marco del T-MEC.
Hacia una política minera trilateral
El capítulo sobre minerales críticos propuesto buscaría garantizar el acceso seguro y sostenible a insumos esenciales para las cadenas de suministro norteamericanas, así como fortalecer la competitividad regional, atraer nuevas inversiones y fomentar la innovación tecnológica en la industria minera.


















