En una votación ajustada de 215 a 214, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó un impuesto del 3.5% a las remesas enviadas al extranjero, como parte del megaproyecto fiscal impulsado por el presidente Donald Trump, titulado Una Gran Ley Hermosa.

La iniciativa, que ahora pasará al Senado para su votación final, recibió el rechazo unánime de los demócratas y de dos republicanos disidentes, mientras que el resto del bloque conservador respaldó el plan que podría afectar a más de 50 millones de personas, principalmente migrantes sin ciudadanía ni residencia permanente legal en EE.UU.
Un golpe directo a las familias más vulnerables
El nuevo gravamen representa un duro golpe para millones de familias en América Latina y el Caribe que dependen del dinero enviado desde Estados Unidos. Solo en 2024, la región recibió 161 mil millones de dólares en remesas, de los cuales México captó casi 65 mil millones, consolidándose como el principal receptor, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
“Este impuesto es injusto y discriminatorio. Penaliza a quienes más necesitan el apoyo de sus seres queridos en el extranjero”, declaró Claudia Sheinbaum, presidenta de México, quien lideró negociaciones diplomáticas con la Casa Blanca que lograron reducir la tasa del 5% inicial al 3.5%.
La mandataria también advirtió que la imposición de esta medida podría fomentar canales informales e irregulares de envío de dinero, complicando su trazabilidad y aumentando los riesgos para quienes utilizan estos servicios.
Expertos y organismos internacionales alertan consecuencias
De acuerdo con Manuel Orozco, director del Programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano, aplicar un impuesto a las remesas equivale a gravar recursos que ya fueron declarados y que, en muchos casos, ya contribuyeron con impuestos en su país de origen.
“Estamos hablando de un doble castigo económico para los migrantes”, explicó Orozco. “Este tipo de medidas pueden erosionar aún más la confianza en el sistema financiero formal y reducir el volumen de remesas enviadas por canales oficiales”.
Países como El Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua, Haití y Jamaica, donde las remesas representan más del 15% del PIB, podrían enfrentar consecuencias macroeconómicas si el flujo de recursos disminuye. En el caso salvadoreño, solo en abril de 2025 se reportaron 80 millones de dólares en remesas.
Trump celebra, pero crecen las críticas
El presidente Donald Trump celebró la aprobación a través de su red social Truth Social, calificando la legislación como “posiblemente la más significativa jamás firmada”. La medida forma parte de una política económica más proteccionista y nacionalista que ha caracterizado su segundo mandato.
A pesar de los festejos del mandatario, sectores empresariales, organismos multilaterales y líderes migrantes han criticado duramente la legislación, acusándola de criminalizar la migración económica y castigar a comunidades vulnerables dentro y fuera de Estados Unidos.

















