El control de precios de los combustibles en México ha llegado a un punto de quiebre. Durante la Convención Onexpo 2026, celebrada en Mérida, el extitular de Economía, Ildefonso Guajardo, lanzó una dura advertencia: los acuerdos para topar el precio de la gasolina Magna y el diésel están empujando al país hacia un desabasto nacional debido a la falta de rentabilidad para los empresarios del sector.

Guajardo, pieza clave en la negociación del T-MEC, señaló que el gobierno ha subestimado el riesgo político y económico de estas medidas, las cuales obligan a las estaciones de servicio a operar con márgenes que no cubren ni siquiera los costos operativos básicos, como salarios e impuestos.

“El combustible más caro es el que no se consigue”

Ante cientos de empresarios gasolineros, el exfuncionario fue enfático al señalar que el derecho a la salud financiera de los negocios prevalece sobre pactos que generan pérdidas.

“Ustedes están en todo su derecho de no distribuir un producto hasta que exista rentabilidad. El gobierno no entiende que el combustible más caro es el que no se consigue, y la situación actual está llevando a la escasez”, afirmó Guajardo.

Actualmente, la gasolina Magna se mantiene topada en 24 pesos por litro y el diésel en 27 pesos, un acuerdo “voluntario” que, según el sector, ya es insostenible ante el incremento de los precios internacionales y la insuficiencia del subsidio vía IEPS.

El T-MEC: La carta que usará Donald Trump

Guajardo alertó que la situación del sector energético mexicano será un arma de doble filo en la próxima renegociación del T-MEC. Aseguró que el gobierno de Donald Trump utilizará el trato preferencial a Pemex como una ficha de negociación para obtener ventajas para las empresas estadounidenses.

Entre las violaciones al tratado que Washington podría poner sobre la mesa destacan:

  • Subsidios exclusivos: Beneficios en compras de primera mano para empresas del Estado que no reciben las marcas privadas.
  • Calidad del combustible: Permisos para vender diésel de menor calidad, lo que genera competencia desleal.
  • Antagonismo gubernamental: La falta de un interlocutor que vea a los empresarios como aliados y no como adversarios.

Un llamado al diálogo urgente

Para Ildefonso Guajardo, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum debe dejar de “desquitarse” con el sector gasolinero por la presión de los precios mundiales. La recomendación técnica es permitir que el mercado dicte el nivel de precios o que el mecanismo del IEPS funcione de manera efectiva para evitar que las gasolineras individuales decidan, por supervivencia, dejar de ofrecer el producto.

“Lo que necesita la clase empresarial es un interlocutor que se siente a la mesa. El gobierno debe verlos como aliados”, concluyó, instando a los gasolineros a cabildear con sus pares en EE. UU. para equilibrar la balanza en las decisiones que se tomen en Washington.