Lo que comenzó como entretenimiento digital se ha transformado en un reto crítico para la salud pública. Instituciones del sector salud en México, incluyendo la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones, alertan sobre el incremento de trastornos derivados de las apuestas y el juego en internet, una problemática que ya afecta a miles de ciudadanos.

Según datos recientes de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2025, se estima que en el país existen alrededor de cuatro millones de apostadores, de los cuales más de 249,000 ya padecen juego problemático.

Adolescentes: El grupo más vulnerable

La facilidad de acceso a casinos virtuales y apuestas deportivas desde dispositivos móviles ha disparado las alertas en el sector juvenil. La encuesta revela que el 6.9% de los adolescentes en México participó en juegos de azar el año pasado. De este grupo, un preocupante 7.0% ya identifica problemas con el juego, con una incidencia mucho mayor en hombres (9.7%) que en mujeres (1.5%).

El malestar psicológico general también muestra cifras más altas en menores de 12 a 17 años (10.0%) en comparación con los adultos (7.8%), lo que sugiere una correlación entre el uso de plataformas de apuestas y el deterioro de la salud mental a temprana edad.

Trastornos digitales y adicciones

Los especialistas del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” señalan que la ludopatía digital comparte mecanismos con la adicción a sustancias. Entre los síntomas detectados destacan:

  • FOMO: El miedo constante a quedarse fuera de una oportunidad o tendencia.
  • Nomofobia: Ansiedad extrema por no tener acceso al teléfono móvil.
  • Cibercondría y Ciberacoso: Comportamientos que agravan el estrés y la inestabilidad emocional.

Además, las investigaciones asocian estos trastornos con afecciones preexistentes como el espectro autista y la esquizofrenia, lo que complica el diagnóstico y tratamiento si no se mide a nivel poblacional de manera urgente.

Un llamado a la medición y prevención

Autoridades del Instituto Nacional de Seguridad Pública coinciden en que la generalización de las apuestas deportivas hace necesario establecer sistemas de medición más robustos. El impacto no es solo individual; la ludopatía digital erosiona el bienestar familiar y comunitario, generando deudas, rupturas y crisis de ansiedad generalizadas.