A tres décadas de la apertura comercial con Norteamérica, México enfrenta una cifra alarmante: las importaciones de maíz estadounidense se han multiplicado por 90 (9,000%). Hoy, uno de cada dos kilogramos de maíz consumidos en el país proviene de Estados Unidos, una realidad que ha detonado el paro nacional indefinido de productores agrícolas que mantiene bloqueadas las principales arterias del país.

Según datos del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA), México pasó de comprar 286 mil toneladas en 1993 a la cifra récord de 26.1 millones de toneladas en 2025. Esta dependencia no solo es alimentaria, sino económica: el negocio pasó de 35 millones a más de 5,900 millones de dólares anuales en favor de las exportaciones estadounidenses.

El T-MEC y la “asfixia” del productor local

Organizaciones que integran el actual megabloqueo carretero denuncian que el capítulo agropecuario del T-MEC (antes TLCAN) ha generado una competencia desleal o dumping. Los productores exigen que el maíz blanco y granos básicos sean excluidos del tratado comercial, argumentando que el ingreso masivo de grano transgénico amarillo desploma los precios nacionales y condena a la quiebra al pequeño agricultor.

“El tratado generó impunidad en las importaciones desleales, obedeciendo intereses de trasnacionales”, señala un análisis de Grain y Bilaterals.org, vinculando esta crisis con la contrarreforma al artículo 27 constitucional de los años 90.

Los gigantes del mercado: Tres empresas controlan el flujo

Ana de Ita, directora del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano, identifica a los responsables de casi la mitad de estas importaciones: Archer Daniels Midland (ADM), Bartlett y Cargill. Estos gigantes agroindustriales han ocupado el vacío dejado por la antigua Conasupo, incidiendo en los precios internacionales mediante movimientos especulativos que afectan directamente el bolsillo del campesino mexicano.

Economía descarta cambios: “No nos conviene”

Ante la presión de los bloqueos, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, calificó de “inviable” la petición de excluir granos básicos del T-MEC. El funcionario advirtió que renegociar ese punto pondría en riesgo las exportaciones de productos estrella de México, como los berries y el aguacate.

  • La postura oficial: Acelerar la competitividad y amortiguar daños sin romper el acuerdo.
  • La realidad del campo: Inseguridad en carreteras, extorsiones y precios por debajo del costo de producción.

Mientras el Gobierno Federal apuesta por la diplomacia comercial, los productores aseguran que no liberarán las carreteras hasta que existan compromisos verificables que garanticen la supervivencia del campo mexicano frente al gigante del norte.