Cuba podría enfrentar una grave crisis energética en un plazo de seis a ocho semanas si no logra asegurar nuevos suministros de petróleo o combustibles, advirtió el especialista cubano Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, en declaraciones a la agencia EFE. El pronóstico se da en medio del recrudecimiento de las sanciones de Estados Unidos contra la isla, impulsadas por el presidente Donald Trump.
El analista explicó que resulta “muy difícil de cuantificar” el punto exacto de quiebre del sistema energético cubano debido a la falta de datos oficiales, pero subrayó que el escenario actual es crítico. Cuba apenas puede cubrir un tercio de sus necesidades energéticas con producción nacional: alrededor de 40 mil barriles diarios, frente a una demanda cercana a 110 mil barriles.
La advertencia llega un día después de que Trump firmara una orden ejecutiva que autoriza la imposición de aranceles a los países que directa o indirectamente vendan o suministren petróleo a Cuba, bajo el argumento de que la isla representa una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos. La medida, que no especifica tasas arancelarias, eleva la presión sobre los socios energéticos de La Habana y podría restringir aún más el acceso a combustibles.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reaccionó con dureza este viernes 30 de diciembre, al afirmar que la decisión de Washington “evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla” que, dijo, ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense. En un mensaje público, acusó a la administración Trump de intentar “asfixiar la economía cubana” mediante sanciones que castigan a países que comercian soberanamente con la isla.
El impacto de estas medidas se suma a una crisis energética prolongada en Cuba, marcada por apagones frecuentes, escasez de combustible y limitaciones operativas en el sistema eléctrico. Según Piñón, sin un flujo estable de crudo importado, el país podría ver agravados los cortes de electricidad, con consecuencias directas en la actividad económica, los servicios básicos y la vida cotidiana de la población.
Mientras tanto, el endurecimiento de la política estadounidense reaviva las tensiones diplomáticas en la región y pone en el centro del debate el futuro del abastecimiento energético de Cuba, en un contexto internacional cada vez más restrictivo para la isla.



















