El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que impondrá un arancel del 200 por ciento a los vinos y champanes franceses, una medida que, según afirmó, busca presionar al presidente de Francia, Emmanuel Macron, para que se sume a la iniciativa del Consejo de la Paz de Trump, un organismo impulsado por la Casa Blanca con el objetivo declarado de resolver conflictos a nivel mundial.
Durante un intercambio con periodistas, Trump reaccionó a versiones que señalan que Macron no tiene intención de integrarse a dicha junta internacional. “¿Eso dijo? Bueno, nadie le quiere porque dejará el cargo muy pronto”, expresó el mandatario estadounidense, en un nuevo episodio de tensiones diplomáticas entre Washington y París.
Trump insistió en que la medida comercial podría modificar la postura del gobierno francés. “Impondré un arancel del 200% sobre sus vinos y champanes, y se unirá, pero no tiene que unirse”, afirmó, dejando entrever que el castigo arancelario sería utilizado como herramienta de presión política.
De acuerdo con una fuente cercana al presidente francés, Francia planea declinar por ahora la invitación para formar parte del Consejo de la Paz. El proyecto fue planteado inicialmente por Trump en septiembre pasado, cuando anunció su plan para poner fin a la guerra en Gaza, pero en días recientes tomó mayor forma tras el envío de invitaciones oficiales a decenas de países.
Según un borrador de la carta enviado por el gobierno estadounidense a alrededor de 60 naciones, y al que tuvo acceso la agencia Reuters, los países interesados en mantener su membresía por más de tres años deberán aportar mil millones de dólares en efectivo como contribución financiera al organismo.
La propuesta ha sido recibida con cautela por diversos gobiernos, que el domingo manifestaron reservas sobre la iniciativa. Diplomáticos consultados señalaron que el plan de Trump podría debilitar o interferir con el trabajo de Naciones Unidas, al superponer funciones en materia de mediación y resolución de conflictos internacionales.
La amenaza de nuevos aranceles a productos emblemáticos de Francia, como el vino y el champán, abre un nuevo frente en las ya complejas relaciones transatlánticas, en un contexto marcado por disputas comerciales, tensiones diplomáticas y el uso recurrente de medidas económicas como instrumento de presión política por parte de la administración Trump.



















