La economía mexicana registró una ligera contracción de 0.19% anual durante el tercer trimestre de 2025, de acuerdo con cifras ajustadas por estacionalidad publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Aunque el retroceso confirma el enfriamiento económico del país, la caída fue menor al -0.30% anticipado por la estimación oportuna difundida hace tres semanas.

Este descenso, correspondiente al periodo julio-septiembre, marca el primer trimestre con crecimiento negativo desde finales de 2021, cuando el PIB retrocedió 0.9%. Con ello se rompe una racha de 17 trimestres consecutivos de avance, que había comenzado tras la recuperación económica posterior a la pandemia.

Industria arrastra a la economía: cae 2.7%

El principal factor detrás del debilitamiento del Producto Interno Bruto fue la contracción del sector industrial, que cayó 2.7% anual, afectada por un menor dinamismo en la construcción, la manufactura y la minería.

La disminución fue demasiado profunda para ser compensada por el comportamiento de las actividades primarias —agricultura, ganadería y pesca— y las actividades terciarias, relacionadas con el comercio y los servicios, que mostraron avances moderados.

Un deterioro que se anticipaba desde 2023

Especialistas han advertido que el desempeño económico venía enfriándose desde inicios de 2023. En ese periodo, el PIB creció 3.9%, lejos del 4.6% registrado al cierre de 2022, lo que anticipaba una desaceleración progresiva.

Desde Londres, el economista para América Latina en Pantheon Macroeconomics, Andrés Abadía, señaló en EL FINANCIERO que el debilitamiento responde a múltiples factores internos y externos:

“Todos los componentes principales de la actividad económica se han debilitado. La volatilidad de la política interna, los recortes del gasto federal en infraestructura, la incertidumbre en torno a la revisión del T-MEC, los posibles aranceles estadounidenses y la disminución de las remesas siguen afectando el gasto de capital, la confianza empresarial y la contratación en el sector privado”.

Riesgos hacia el cierre de 2025

La tendencia negativa se mantiene como un foco de alerta para el cierre del año. Expertos advierten que el desempeño dependerá de:

  • La evolución de la relación comercial con Estados Unidos.
  • Las discusiones en torno al T-MEC.
  • Los niveles de inversión privada, que han mostrado cautela.
  • El impacto de la menor llegada de remesas en el consumo familiar.

Los próximos meses serán determinantes para saber si la economía mexicana puede retomar su ritmo de crecimiento o si se consolidará un periodo más prolongado de desaceleración.