El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó como “positiva” la decisión de la Unión Europea (UE) de solicitar el establecimiento de reuniones comerciales, aunque advirtió que podría imponer condiciones unilaterales si no se alcanza un acuerdo favorable para su país.

A través de su red social, Trump declaró:

“Me acaban de informar de que la UE ha solicitado establecer rápidamente fechas de reuniones. Este es un evento positivo, y espero que ellos, FINALMENTE, como mi misma demanda a China, abran las Naciones Europeas para el Comercio con Estados Unidos de América”.

Trump suaviza amenazas pero mantiene presión

La declaración de Trump llega tras un giro en su postura del fin de semana, cuando retiró su amenaza de imponer aranceles del 50% a las importaciones provenientes del bloque europeo. Esta decisión ayudó a que Wall Street abriera al alza este martes, después del feriado del lunes.

Conversaciones comerciales en marcha

Según fuentes cercanas al proceso, representantes comerciales de EE.UU. y de la UE ya tenían previsto entablar conversaciones este lunes. Paralelamente, las autoridades del bloque europeo analizan planes de inversión de empresas europeas en territorio estadounidense, como parte de un posible acercamiento estructural a largo plazo.

Antecedente: presión también sobre China

La postura de Trump refleja una estrategia comercial similar a la que ha aplicado con China, exigiendo una mayor apertura de mercados y condiciones “justas y recíprocas”. El magnate ha insistido en que su visión de política comercial está centrada en eliminar barreras proteccionistas y reequilibrar las relaciones económicas internacionales en beneficio de Estados Unidos.

¿Camino hacia un nuevo tratado?

Si bien Trump celebra el acercamiento de Bruselas, no descartó retomar medidas arancelarias si no hay avances concretos. “Estados Unidos está dispuesto a negociar, pero no a esperar indefinidamente”, expresó un asesor comercial del equipo del expresidente.

Este nuevo capítulo en las relaciones comerciales entre EE.UU. y la UE ocurre en un contexto de reevaluación de políticas industriales y de inversión extranjera, y podría marcar el rumbo de un nuevo tratado bilateral en caso de que Trump regrese a la presidencia.