La automotriz estadounidense General Motors (GM) redujo este jueves su previsión de ganancias para el año fiscal 2025, citando un impacto de hasta 5,000 millones de dólares derivados de los aranceles aduaneros impuestos por el presidente Donald Trump.

En un comunicado oficial, GM ajustó su pronóstico de ganancias antes de impuestos, situándolo entre 10,000 y 12,500 millones de dólares, lo que representa una disminución sustancial frente a estimaciones previas. Esta nueva proyección incorpora el impacto directo de los aranceles al sector automotriz, estimado entre 4,000 y 5,000 millones de dólares.

La decisión de la compañía se produce luego de que Trump firmara esta semana un decreto presidencial para mitigar temporalmente el impacto de los aranceles aplicados a los vehículos y componentes importados desde abril. La medida busca ofrecer un respiro a los fabricantes nacionales, afectados por las tensiones comerciales y los costos crecientes de producción.

“Esperamos mantener nuestro diálogo sólido con el gobierno sobre comercio y otras políticas a medida que continúan evolucionando”, declaró Mary Barra, directora ejecutiva de GM. “Estamos agradecidos con el presidente Trump por su apoyo a la industria automotriz de Estados Unidos”, añadió.

Un alivio parcial para el sector automotriz

Desde el pasado 3 de abril, los automóviles importados a Estados Unidos enfrentan un arancel del 25%, salvo las piezas originarias de Canadá y México, que están exentas gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Sin embargo, esta semana la administración Trump aligeró temporalmente la carga arancelaria, permitiendo que ese 25% no se sume al impuesto ya aplicado al acero y al aluminio, lo que reduce la presión financiera para fabricantes como GM.

Pese a estos desafíos, General Motors reportó resultados mejores de lo esperado en el primer trimestre de 2025, pero optó por retrasar la publicación de su previsión anual completa para incorporar los ajustes derivados del decreto presidencial.

Una industria en tensión

El sector automotriz estadounidense se encuentra en un momento clave, enfrentando presiones geopolíticas, aumento de costos por materias primas y una transición hacia vehículos eléctricos que requiere inversiones millonarias. Las políticas comerciales, particularmente los aranceles, se han convertido en un factor determinante para la planificación financiera de las grandes automotrices.

Con el nuevo alivio fiscal de Trump y la postura receptiva de GM, el mercado estará atento a los próximos movimientos tanto de la Casa Blanca como de los gigantes del sector en los próximos meses.