
La postura de México, encabezada por el presidente López Obrador, de reducir gradualmente las importaciones de maíz transgénico y eliminar el uso del glifosato fue bien recibida por investigadores y expertos estadounidenses, quienes confirmaron que no existe evidencia científica sólida, que permita garantizar la seguridad de la salud y advierten los daños al maíz nativo.

El asesor sénior en el Instituto de Política Agrícola y Comercial de Estados Unidos, Timothy A. Wise, destacó que muchos científicos discrepan en cuanto a la regulación del gobierno estadounidense de los productos genéticamente modificados.
Los expertos argumentaron que la incertidumbre científica justifica las restricciones cautelares de México, ya que las pruebas de daños no han sido tomadas en serio.
“Una declaración de 2015 firmada por más de 300 científicos insistía en que no hay consenso científico sobre la seguridad de los transgénicos. La escasez y la naturaleza contradictoria de las pruebas científicas publicadas hasta la fecha impiden hacer afirmaciones concluyentes sobre la seguridad, o la falta de seguridad, de los transgénicos”, expresó la fuente en cuestión.
Wise, que también ejerce como investigador sénior en el Instituto de Medio Ambiente y Desarrollo Global de la Universidad de Tufts, detalló que existen alrededor de 26 estudios, que exhiben incertidumbres o efectos adversos de los transgénicos alimentados con animales.
“No hay nada en la sección de Biotecnología Agrícola del T-MEC que obligue a un país a aprobar un cultivo transgénico aprobado en otro país. Tampoco obliga a los tres países a aceptar las evaluaciones científicas ni los cálculos de riesgo de otros países”, declaró la fuente en cuestión.















