Lo que comenzó como una crítica en redes sociales ha llegado formalmente a la tribuna. Un grupo de diputados de Morena presentó una iniciativa para reformar el reglamento de la Cámara de Diputados con el objetivo de impedir que los legisladores soliciten licencias para ausentarse de sus funciones con fines recreativos, de entretenimiento o de espectáculo.

La propuesta, bautizada en el ámbito digital como la “Ley anti-Sergio Mayer”, surge tras la polémica ausencia del diputado Sergio Mayer, quien abandonó su curul en San Lázaro para participar en el reality show “La Casa de los Famosos”, justo durante la discusión y votación de la trascendental Reforma Electoral.

El origen de la iniciativa

La iniciativa fue presentada por los diputados Herminia López, Emilio Ramón Ramírez Guzmán y Gloria Sánchez López, representantes de pueblos originarios, quienes proponen modificar el artículo 12 del reglamento. En su exposición de motivos, los legisladores señalan que la labor parlamentaria no puede quedar subordinada a intereses comerciales o de imagen personal.

La ausencia de Mayer fue especialmente sensible para la bancada guinda, ya que ocurrió en un momento donde Morena no alcanzó la mayoría calificada necesaria para aprobar la reforma en materia electoral.

“No vinimos a pedir permiso”

El suplente de Sergio Mayer, Morales Flores, respaldó la propuesta asegurando que es un paso necesario para “dignificar la función pública”. Durante la presentación, Flores fue tajante al señalar que el Congreso de la Unión debe ser un espacio de compromiso y no una plataforma para la farándula.

“Los cargos no son privilegios, es el más alto honor y la mayor responsabilidad de servir a México. Quienes hemos tenido esa oportunidad debemos estar a la altura. No vinimos a pedir permiso, vinimos a ocupar el lugar que nos corresponde en la historia”, sentenció.

Orden en San Lázaro

De aprobarse esta reforma, los diputados federales solo podrán solicitar licencia por causas de fuerza mayor, salud o para ocupar otros cargos públicos, cerrando la puerta definitiva a participaciones en programas de televisión o eventos de entretenimiento masivo durante los periodos de sesiones. La iniciativa ha generado un amplio debate sobre la ética parlamentaria y la responsabilidad de los representantes populares ante sus electores.