La relación diplomática entre Ecuador y Colombia ha alcanzado un nuevo punto crítico. El Ministerio de Producción y Comercio Exterior de Ecuador anunció este jueves que elevará del 30% al 50% los aranceles a las importaciones provenientes de Colombia, citando la falta de medidas “concretas y efectivas” por parte del gobierno de Gustavo Petro para combatir el crimen organizado en la frontera común.

La medida, impulsada por la administración de Daniel Noboa, entrará en vigor el próximo 1 de marzo y marca una escalada sin precedentes en la disputa comercial que mantienen ambos países.

Seguridad nacional como eje comercial
A diferencia de los desacuerdos comerciales tradicionales, Quito ha vinculado directamente los impuestos de importación con la estrategia de defensa. Según el comunicado oficial, el incremento arancelario responde a “criterios de seguridad nacional” ante la persistente presencia del narcotráfico en los límites fronterizos.
“Esta decisión busca fortalecer la corresponsabilidad en una tarea que debe ser conjunta: enfrentar la presencia del narcotráfico en la frontera”, señaló el Ministerio este jueves.
Guerra de represalias: Energía y Petróleo
La disputa ha trascendido el intercambio de mercancías para golpear sectores estratégicos que afectan la vida cotidiana y la economía de ambas naciones:
Electricidad: En represalia a los aranceles iniciales impuestos por Noboa, Colombia suspendió la venta de energía eléctrica a Ecuador, agravando la crisis energética en el país vecino.
Crudo: Ecuador respondió elevando en un 900% la tarifa para transportar petróleo colombiano a través de su oleoducto, afectando los costos operativos de la industria extractiva de Bogotá.
Arancel mutuo: Hasta el momento, ambos países ya se aplicaban una tasa del 30% a decenas de productos, la cual ahora subirá para el lado ecuatoriano.
Las condiciones para el diálogo
A pesar de las reuniones de alto nivel celebradas en Quito a inicios de febrero entre cancilleres y ministros de seguridad, no se logró un acuerdo para frenar las hostilidades. Para retomar los acercamientos, el gobierno de Daniel Noboa ha puesto sobre la mesa tres exigencias inamovibles:
- Erradicación de cultivos de coca y minería ilegal en la frontera colombiana.
- Acciones militares efectivas contra los grupos armados trasnacionales.
- Restablecimiento de la venta de energía eléctrica por parte de Colombia.
Mientras tanto, los sectores comerciales de ambos países advierten que este nuevo arancel del 50% encarecerá productos básicos y materias primas, debilitando la integración regional en un momento donde la cooperación es vital para enfrentar la inseguridad.















