El descarrilamiento del Tren Interoceánico, ocurrido el pasado 28 de diciembre en Oaxaca y que dejó 14 personas fallecidas y 98 más heridas, fue provocado por exceso de velocidad, confirmó la titular de la Fiscalía General de la República (FGR), Ernestina Godoy Ramos, al presentar los avances del peritaje oficial.
De acuerdo con los registros de la “caja negra”, así como testimonios de pasajeros y análisis técnicos realizados a los sistemas de operación, el convoy circulaba a 65 kilómetros por hora en una zona de curvas, superando en 15 kilómetros el límite permitido. Incluso, durante tramos rectos del recorrido, el tren alcanzó hasta 111 kilómetros por hora, cuando la velocidad máxima autorizada era de 70 kilómetros.
Godoy Ramos detalló que el Ministerio Público Federal ejercerá acción penal por los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas, mientras continúan las investigaciones para fincar responsabilidades por el siniestro, ocurrido en el kilómetro 230 de la ruta Salina Cruz–Coatzacoalcos, a la altura del poblado de Nizanda, lo que afectó la operación del Corredor Interoceánico.
Tren e infraestructura, en condiciones operativas
La fiscal subrayó que los peritajes no encontraron fallas mecánicas ni estructurales que expliquen el accidente. Las inspecciones realizadas a la infraestructura ferroviaria —incluidos rieles, fijaciones, durmientes, balasto, subbalasto y terraplenes— no detectaron daños previos al siniestro.
Asimismo, el tren de pasajeros, integrado por dos locomotoras y cuatro coches, con un peso aproximado de 400 toneladas, fue sometido a una revisión exhaustiva. Se evaluaron ruedas, superficies de rodadura, zapatas, cejas y mecanismos de acople automático, sin que se hallaran anomalías que pusieran en riesgo su operación.
“El funcionamiento del tren era adecuado, lo que abarca sus componentes, la operación de la máquina y su estado físico”, reiteró Godoy Ramos.
Peritajes confirman incumplimiento del horario ferroviario
Los estudios técnicos abarcaron un tramo de cinco kilómetros previos al punto del descarrilamiento y se apoyaron en el Horario Ferroviario Vigente, documento que establece las restricciones y condiciones operativas de la vía. Según la FGR, el convoy ingresó a una serie de seis curvas a velocidades superiores a las permitidas, manteniendo un ritmo constante de 65 kilómetros por hora hasta el momento del accidente.
Contexto de la obra
Cabe señalar que la obra del Tren Interoceánico fue supervisada durante su construcción por José Ramón López Beltrán, conocido como “Bobby” López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, de acuerdo con información pública sobre el desarrollo del proyecto. Hasta el momento, la FGR no ha atribuido responsabilidades relacionadas con la supervisión de la obra, limitando sus conclusiones al exceso de velocidad como causa principal del siniestro.
Las investigaciones continúan mientras las autoridades avanzan tanto en el proceso penal como en la reparación integral del daño a las víctimas.

















