En un contexto de tensiones comerciales internacionales y reconfiguración de cadenas de suministro, México tiene la oportunidad de fortalecer su integración al mercado norteamericano y ganar terreno en la relocalización de las cadenas globales de valor. Sin embargo, para consolidar esta ventaja es indispensable mejorar el entorno de inversión privada y destinar recursos públicos a infraestructura clave, advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su más reciente reporte.
El documento titulado “Relocalización de las Cadenas de Valor Globales: El papel de México” señala que el país se beneficia de su industria manufacturera desarrollada, disponibilidad de capital humano, competitividad en costos y cercanía con Estados Unidos, factores que lo han posicionado como un destino atractivo para el nearshoring.
Inversión estratégica para el desarrollo
El FMI destacó que la oportunidad de México en esta coyuntura depende de fortalecer sectores estratégicos:
- Energía.
- Transporte.
- Agua.
“Estas iniciativas deben respaldarse con una inversión pública mejor focalizada que alivie aún más los cuellos de botella en infraestructura. Además, mantener políticas comerciales abiertas seguirá impulsando la inversión empresarial y fortalecerá la competitividad internacional de México”, subraya el reporte.
México gana terreno en sustitución de China
El análisis resalta que entre 2017 y 2023 la participación de las importaciones chinas en el mercado estadounidense cayó casi 8 puntos porcentuales, mientras que México, la zona del euro y Vietnam incrementaron su participación en alrededor de 2 puntos porcentuales cada uno.
Los sectores manufactureros con vínculos más sólidos con Estados Unidos —como automotriz, electrónico y de maquinaria— fueron los más beneficiados con la reconfiguración de flujos comerciales, derivada de la pandemia, la guerra en Ucrania y las disputas arancelarias entre Washington y Pekín.
Ventana de oportunidad para México
Con estos resultados, el FMI enfatizó que México está en una posición privilegiada para atraer más inversión extranjera y consolidar su papel como socio estratégico de Estados Unidos, siempre que logre mejorar sus condiciones de inversión y atienda los cuellos de botella en infraestructura que limitan su competitividad.
La reestructuración global abre un escenario único para México en el comercio internacional; el desafío será transformar esta coyuntura en un crecimiento sostenido y de largo plazo.
















