En una clara señal de desafío al ultimátum impuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el Kremlin ordenó nuevos bombardeos masivos sobre territorio ucraniano durante la noche del 15 al 16 de julio, atacando principalmente infraestructura energética en cuatro ciudades clave y dejando al menos 15 personas heridas, según autoridades ucranianas.

La ofensiva se produce a solo semanas del plazo del 2 de septiembre fijado por Trump, quien amenazó con aranceles del 100% a Rusia si no alcanza un acuerdo de paz con Ucrania antes de esa fecha.

Rusia intensifica ataques pese a amenazas

De acuerdo con la fuerza aérea ucraniana, Rusia lanzó 400 drones Shahed de fabricación iraní, varios señuelos electrónicos y al menos un misil balístico, dirigidos a diversas regiones del país.

Los ataques se concentraron en:

  • Járkiv (noreste), la segunda ciudad más grande del país.
  • Kryvyi Rih (centro), ciudad natal del presidente Volodímir Zelenski.
  • Vinnytsia (oeste).
  • Odesa (sur), un importante centro portuario en el Mar Negro.

Los bombardeos provocaron apagones masivos, daños en estaciones eléctricas, edificios residenciales y centros logísticos, generando preocupación internacional por la persistente ofensiva rusa contra infraestructura civil y energética.

Zelenski exige más ayuda antiaérea

En respuesta a los ataques, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski reiteró su llamado urgente a los aliados internacionales para reforzar la defensa aérea del país.

“Rusia no cambia su estrategia. Para contrarrestar eficazmente este terror, necesitamos un refuerzo sistémico de la defensa: más defensa antiaérea, más interceptores y más determinación para que Rusia sienta nuestra respuesta”, declaró el mandatario.

Sin avances en negociaciones de paz

El bombardeo ocurre en medio de una creciente presión diplomática para reanudar las conversaciones de paz entre Moscú y Kiev. Aunque han habido dos rondas previas de negociaciones, solo se lograron intercambios de prisioneros sin progresos concretos hacia un cese al fuego.

Por ahora, no existe una fecha oficial para una tercera ronda de diálogo, y con este nuevo episodio de violencia, el ambiente político y militar parece alejarse aún más de una solución negociada.