Las exportaciones mexicanas registraron una caída anual del 0.4% en mayo, al sumar 55,476.4 millones de dólares, principalmente afectadas por el desplome en los envíos automotrices hacia Estados Unidos y una fuerte contracción en las exportaciones petroleras, informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El descenso se produce en un contexto de incertidumbre comercial, derivado de la política arancelaria del gobierno estadounidense. En marzo pasado, el presidente Donald Trump emitió una proclamación que impuso aranceles del 25% a todas las importaciones de vehículos a partir del 3 de abril, salvo aquellas que cumplan con las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Un mes después, se aplicó un arancel similar a determinadas autopartes importadas.

Sector automotriz: el más golpeado

Las exportaciones automotrices retrocedieron 9% interanual, al ubicarse en 16,124.4 millones de dólares. Este retroceso se explica, en gran parte, por una caída del 10.3% en las ventas hacia Estados Unidos, el principal socio comercial de México, mientras que los envíos a otros destinos también bajaron, aunque en menor medida (0.8%).

Exportaciones petroleras: caída de 35.2%

Otro factor que impactó negativamente el desempeño exportador fue el sector energético. Las exportaciones petroleras descendieron 35.2% respecto a mayo de 2024, alcanzando un valor total de 2,054.5 millones de dólares. De ese monto, 1,333 millones provinieron de crudo y 722 millones de otros productos petroleros.

Importaciones en alza y superávit reducido

En contraste, las importaciones de México aumentaron 1.4% interanual en mayo, sumando 54,447 millones de dólares. Este comportamiento dio lugar a un superávit comercial de 1,029.4 millones de dólares, lo que representa una reducción del 48.3% en comparación con el mismo mes del año anterior.

Panorama desafiante para el comercio exterior

La combinación de menores exportaciones y un crecimiento en las importaciones acentúa el desafío económico que enfrenta México en materia de comercio exterior, especialmente en sectores clave como el automotriz y el energético, que históricamente han sostenido el dinamismo exportador del país.