Durante el primer foro nacional para analizar la iniciativa de reducción de la jornada laboral en México, representantes de la academia señalaron que el país cuenta con márgenes económicos suficientes para disminuir las horas de trabajo semanales sin afectar la competitividad, dado que los costos laborales continúan siendo bajos en comparación con otras naciones de América Latina.

Saúl Escobar Toledo, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), subrayó que los trabajadores mexicanos laboran jornadas excesivas con ingresos insuficientes, lo que representa una desventaja tanto para su calidad de vida como para la productividad nacional.

“En México las jornadas son muy largas y los ingresos son muy bajos. Aun con una reducción de horas, el costo laboral seguiría siendo bajo”, sostuvo Escobar.

Jornada laboral: México entre los más rezagados

De acuerdo con Escobar, la tendencia mundial apunta a jornadas laborales más cortas. En Europa, por ejemplo, ya se experimentan semanas de trabajo de 32 horas, mientras que en América Latina, México destaca por tener una de las jornadas más extensas y los salarios más bajos de la región.

Estos datos se vuelven relevantes en el contexto de la discusión de la iniciativa para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, un proyecto que avanza en el Congreso con el objetivo de mejorar la salud, el bienestar y la productividad de los trabajadores.

Gobierno promueve diálogo responsable

Durante el foro, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) reafirmó su compromiso con una reforma laboral gradual, inclusiva y viable para todos los sectores económicos del país.

“No vamos a darle la espalda a la diversidad. Una reforma de esta magnitud debe ser paulatina, responsable y acorde a la realidad económica de cada industria”, enfatizó la dependencia.

Un cambio con impacto económico y social

Expertos coinciden en que una jornada laboral más corta podría mejorar la salud mental, aumentar la productividad y fomentar la conciliación entre la vida laboral y personal, beneficios que ya han sido comprobados en países que han implementado modelos similares.

Sin embargo, el reto radica en diseñar una estrategia que equilibre los derechos laborales con la estabilidad de las empresas, especialmente en sectores sensibles como el comercio, la manufactura y los servicios.