La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, aseguró este viernes que “no se puede espiar contra un aliado”, en respuesta a reportes que revelan que Estados Unidos ha intensificado operaciones de inteligencia sobre Groenlandia, territorio autónomo danés en el Ártico.
La tensión diplomática crece luego de que el Wall Street Journal revelara que funcionarios estadounidenses, bajo la dirección de Tulsi Gabbard, actual jefa de inteligencia nacional, ordenaron investigar los movimientos independentistas de Groenlandia y evaluar el potencial de explotación de sus recursos naturales, clave en el interés del presidente Donald Trump por anexionar la isla.
Frederiksen calificó las acciones de espionaje como una grave violación de confianza entre aliados:
“La cooperación sobre defensa, disuasión y seguridad en el norte de Europa se está volviendo cada vez más importante. Por supuesto, no se puede espiar contra un aliado”, dijo a Associated Press.
Groenlandia, la joya ártica en disputa
Groenlandia, que goza de autonomía política dentro del Reino de Dinamarca, ha sido blanco del interés de la administración Trump desde su primer mandato, cuando incluso propuso comprar la isla, rica en minerales estratégicos. Aunque tanto Dinamarca como el gobierno groenlandés rechazaron la oferta rotundamente, el mandatario republicano no ha descartado la anexión por medios militares.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, también se pronunció enérgicamente contra el espionaje, calificando los reportes como “inaceptables e irrespetuosos”, en declaraciones al diario local Sermitsiaq.
Escalada diplomática entre aliados de la OTAN
La polémica llevó a Dinamarca a convocar a la jefa interina de la Embajada de Estados Unidos en Copenhague, Jennifer Hall Godfrey, para exigir explicaciones. La reunión, celebrada en el Ministerio de Exteriores danés, fue confirmada por el alto diplomático Jeppe Tranholm-Mikkelsen, aunque no se dieron detalles sobre el contenido de la conversación.
Mientras tanto, la oficina de Tulsi Gabbard emitió un comunicado negando cualquier actuación irregular y arremetiendo contra el Wall Street Journal, al que acusó de actuar como “vehículo del estado profundo”:
“Están violando la ley y socavando la seguridad de nuestra nación. Aquellos que filtren información clasificada serán encontrados y rendirán cuentas en la máxima medida de la ley”.
Groenlandia reitera: “No está en venta”
La tensión se enmarca en un contexto en el que Groenlandia reafirma su postura: la isla nunca será una propiedad transaccionable. El mes pasado, Nielsen fue tajante:
“Nunca, jamás será una propiedad que pueda ser comprada por cualquiera”.
El creciente interés geoestratégico y económico por el Ártico, sumado al deterioro de la relación diplomática por el espionaje, amenaza con tensar aún más los vínculos entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia, todos miembros clave en la región norte del Atlántico.


















