- Columna de opinión.
- Escrita por: Eduardo González Velázquez.
No es nueva la embestida de algunos medios de comunicación y periodistas contra el presidente, Andrés Manuel López Obrador y su gobierno de la Cuarta Transformación. Con razón o sin ella, con argumentos o faltos de ellos, distorsionando o no la realidad, tergiversando algún proceso o mostrándolo a medias, muchos periodistas y medios de comunicación han cerrado filas contra el gobierno desde que comenzó en 2018. Todo ello, alejado de una práctica ética del periodismo.

En el periodo electoral de precampañas e intercampañas, y seguramente lo veremos en las campañas, la prensa contraria a la 4T ha seguido su camino de tomar partido a favor de la oposición y de los intereses económicos y políticos de grupos que han quedado marginados del poder durante el lopezobradorismo.

Bajo esta lógica, no han escatimado en presentar notas falsas y editorializar sobre sucesos inexistentes, todo con la finalidad de debilitar a la candidata de Morena, Claudia Sahumaban y encumbrar a Xóchitl Gálvez la abanderada del Frente Amplio por México. El descaro del papel “periodístico” llevado a cabo por estos comunicadores parece no tener límites. El más reciente ejemplo de ello fue la andanada de los últimos días por un supuesto apoyo económico del cártel de Sinaloa a la campaña presidencial de López Obrador en 2006.
Se sacó del baúl de los recuerdos una investigación de 2010, que fue desestimada, horas después de volverse a publicar, por el propio Departamento de Justicia de Estados Unidos. La investigación concluyó hace 13 años y se estableció que no existía delito alguno por parte de Andrés Manuel López Obrador. Más aún, el periodista Tim Golden, que tuvo acceso a la investigación de la DEA sobre la supuesta entrega de los fondos a Mauricio Soto Caballero, entonces operador de la campaña presidencial de López Obrador en 2006 y quien cooperó en la indagatoria, aseguró que no hay evidencias contundentes de que el entonces candidato haya recibido aportaciones del narcotráfico en 2006, a pesar de haber publicado el martes pasado el reportaje “¿Los narcotraficantes canalizaron millones de dólares a la primera campaña del presidente mexicano López Obrador?”.
No obstante, algunos medios de comunicación y periodistas en México siguieron insistiendo en la veracidad de la investigación con la finalidad de golpear al gobierno de la 4T y a su candidata.
Lo peor de todo, ni siquiera es esa actitud que evidentemente responde a los intereses políticos y económicos que sostienen a esos “periodistas”, sino que un sector de la población continúe creyendo en la desinformación y manipulación realizada por diversos medios de comunicación.
En estos tiempos se impone establecer con claridad que el fortalecimiento de nuestra democracia pasa a, querer o no, por la democratización y transparencia del ejercicio periodístico a fin de proporcionar herramientas y conocimientos anclados a la realidad para entenderla con mayor claridad. Ese y no otro, debe ser el papel de los periodistas y medios de comunicación, y no comportarse como mercenarios y matraqueros de los intereses políticos y económicos de sus financiadores.
- Profesor del Tec de Monterrey.
- @contodoytriques

















