Por José Vega Talamantes *

Quiero comenzar estas líneas, antes que nada, agradeciendo a RUMBOMX este espacio, que cumple dos años de publicación.

Esta experiencia comenzó un día antes de que la institución para la cual trabajo suspendiera las labores presenciales, derivado de la pandemia de COVID-19 que causaba ya sus primeros estragos en México. Se podría decir que, de forma involuntaria, De leyes y demás nació en el marco de una pandemia incipiente.

Aquí incursioné plasmando mis opiniones acerca de diversos temas, sobre todo relacionados con el ejercicio de la abogacía, algunos aspectos de la función pública en nuestro país, el acceso a la información y su relación con el combate a la corrupción, fiscalización y rendición de cuentas, así como el derecho de protección de datos personales.

Gracias a RUMBOMX por publicar semana a semana mi colaboración.

Así también, agradezco a mis amables lectores, quienes dedican minutos de su preciado tiempo para leer mis entregas semanales.

Espero poder proporcionarles, a través de una óptica distinta, un enfoque de los temas de los que escribo alejado de la grilla política cotidiana (que suele saturar las páginas de muchos medios de información), más con un ánimo de coadyuvar en una culturización de esos temas.

Ahora bien, escritos los párrafos de un necesario agradecimiento a quienes hacen posible que yo publique y a quienes leen mis entregas, quisiera dejar algunas reflexiones que me ha dejado este ejercicio que suma ya, con estas líneas, 97 columnas de opinión.

Comencemos.

1.- La libertad de expresión no se platica: se pone en práctica.

Alguna vez alguien me cuestionó, en pocas palabras, qué hacía yo opinando de temas de transparencia y acceso a la información y me sugirió que, por qué no mejor opinaba de … otros temas.

Lo más curioso es que se trataba de una persona cuya función nunca he criticado a través de mi columna.

Agradezco mucho el amable comentario pero, por fortuna, estoy lo suficientemente adulto para saber que, si alguien me dice lo que debo de opinar, entonces ya no se tratará de mi opinión.

¿Cuál es la reflexión de este tipo de comentarios que rayan en lo soez?

Que antes que nada, la libertad de expresión, como derecho humano, se ejerce como parte de ese todo que se conoce como libertad personal.

Si usted acepta que le “sugieran” como ejercerla o practicarla, entonces quien la está ejerciendo es otra persona a través de usted.

Ejercer la libertad de expresión en este país ya de por sí es una actividad de alto riesgo como para todavía aceptar este tipo de “amables sugerencias”.

  1. Defender a personajes políticos es una inversión de alto riesgo.

Esta reflexión no me surge por haber procedido de esa forma en mis entregas. Por el contrario, confieso que no me tomo el tiempo de leer opiniones de las personas que se dedican a la política y que tienen asignado un espacio en algún diario; mucho menos me tomo tiempo para defender a esas personas a través de lo que yo escribo.

Si un espacio de opinión se utiliza para defender o hacer promoción a ciertos personajes políticos, definitivamente es muy respetable. Pero así como criticar al poder público tiene sus riesgos, adularlo también los tiene.

Quienes crean que defender a un político (o hacer caso omiso a sus barbaridades) les salvará en el futuro de su furia o les hará ganar su favor, pudieran estar muy equivocados. La clase política (no sé si en todos los países o sólo en México) suele ser volátil y/o voluble.

Son incontables los casos de personajes que presumían de un talante democrático y abierto, que terminaron convirtiéndose en opresores una vez en el poder.

Así que, quizá más que la bolsa de valores, eso de ejercer la libertad de expresión para defender a personajes políticos representa una inversión de altísimo riesgo.

  1. Ejercer la libertad de expresión tratando de tener contento a todo mundo se antoja imposible.

Así como se me ha cuestionado por lo que opino en este espacio, también he recibido la bondad de un inmerecido reconocimiento a varias de mis entregas.

Pero ha habido algo triste en algunos de esos reconocimientos: a veces se me ha comentado algo así como “qué bueno que tú sí puedes escribir sobre eso”.

Me consta que algunas mentes mucho más brillantes que la mía en los temas de los cuales escribo, tienen valiosas opiniones con respecto a un mismo asunto, pero la posible molestia que pudiera provocarle a ciertos personajes alguna crítica, les inhibe a expresarse.

Por desgracia, en este país tiene mucho fundamento ese temor. No debería ser así.

Precisamente en este espacio escribí, a principios de este 2022, dos columnas que abordaron algunos aspectos de ese miedo a incomodad a quien detenta el poder público, tituladas “¿Ejercer la libertad de expresión o cuidar la chamba?” e ¿Impugnar una decisión injusta o ser políticamente correcto?

Es cierto que en este país puede haber represalias, en no pocas ocasiones muy graves, por externar una opinión incómoda. Pero, entonces, ¿se puede ser libre sólo opinando lo que tenga contento a todas y todos? No estoy seguro de ello.

Estas son sólo algunas de las reflexiones que me ha dejado esta grata experiencia de escribir y publicar De leyes y demás, a dos años de su inicio. Espero algún día compartirles muchas más.

Gracias nuevamente.

* Licenciado en derecho y maestro en transparencia y protección de datos personales. Actualmente realiza estudios de doctorado.