Un informe sin autocrítica y lleno de autoelogios y triunfalismo. Así se ha calificado el segundo informe del presidente Andrés Manuel López Obrador. Pero, ¿puede ser de otra manera?

Históricamente los mandatarios informan al México que ellos quieren, nos hablan de las bondades de sus gobiernos, de los logros obtenidos o los logros por obtener, de que vamos por el camino correcto, de que su gobierno es el mejor o que sus acciones están enfocadas en la gente.

En eso, no cambia mucho el discurso. Lo importante es analizar y darnos cuenta si lo que dijo el presidente ayer desde Palacio de Gobierno es el México real, o es un discurso que nos quiere hacer ver un México que no necesariamente está en sintonía con lo descrito por el mandatario mexicano.

Comenzó su discurso comparando la corrupción con una peste. No pudo haber mejor analogía en tiempos de pandemia.

Su bandera, su principal bandera, la lucha contra la corrupción, fue el tema elegido para la apertura del informe para dar paso a una cifra de 560 mil millones de pesos ahorrados por eliminar –supuestamente– la corrupción de su gobierno y si concediéramos que así fuera, no hay datos, documentos ni elementos que comprueben esa cantidad. En resumen, un dato dicho por el presidente, pero no demostrado con transparencia.

Y hablando de datos duros, dos que no le favorecen y tienen qué ver con la seguridad del  país. Reconoció que hubo incremento en dos delitos gravísimos: la extorsión, 12 por ciento y los homicidios dolosos, casi 8 por ciento. Gravísimo que dijera que casi todos los demás delitos se han reducido, y solo estos dos han aumentado, el solo no cabe en este comparativo, pues son delitos gravísimos.

La extorsión alimenta el miedo, la desolación de los pueblos, las quiebras económicas, ahuyenta la inversión, el trabajo y la prosperidad. Mientras que los homicidios dolosos, son el gran problema de seguridad y violencia que ha enfrentado México con mucha fuerza desde hace 15 años. Si no hay avances en homicidios dolosos, la estrategia de seguridad es un fracaso, y debe reconocerse que no se ha podido avanzar en este rubro.

Cambiar el discurso, tal como lo hizo el gobierno anterior, o incluso reunirse todos los días con el gabinete de seguridad nacional, no ha dado lo resultados esperados, aunque confiamos en que se den, pues sin avances significativos para reducir los niveles de violencia e impunidad no habrá CUARTA TRANSFORMACIÓN.

Los datos no dan para presumir: en lo que va del periodo de gobierno ha habido 60 mil 915 asesinatos dolosos, 11 mil 693 desapariciones, 64 mil 414 decesos por covid, 961 mil 974 empleos netos esfumados (entre noviembre de 2018-julio de 2020) y una pérdida acumulada de 952 mil 686 millones de pesos en las operaciones de Pemex (de enero 2019-junio 2020).

Por otra parte, felicito al presidente por reconocer a los empresarios mexicanos y a los migrantes, que sacado la casta para enfrentar el problema económico grave que ha dejado la pandemia de Covid-19.

Sin embargo, difiero con él en que lo peor ya pasó en materia económica.

Pienso que los esfuerzos del gobierno para la reactivación económica y apoyo principalmente a micro, pequeñas y medianas empresas, han sido insuficientes y muy pobres.

Si México no se ha caído a pedazos económicamente en esta pandemia, es en gran parte, gracias al trabajo, dedicación, visión y compromiso de muchos empresarios mexicanos y sus trabajadores, que luchan día a día por salir adelante, pese a las adversidades.

Es de reconocerse el trabajo en los programas sociales y en Jóvenes Construyendo el Futuro, un programa en el que creo se puede fincar las bases para un desarrollo adecuado para millones de chicas y chicos de este país, solo espero que este ejército de beneficiarios, no se utilice con fines electorales.

Sobre la consulta para juzgar a expresidentes, reiteró que si fuera por él no procedería, pero está en manos de la gente, por lo que busca legitimar esa decisión de investigar y en su caso juzgar a ex mandatarios de otros partidos políticos como el PRI y el PAN.

Tal como la rifa del avión presidencial, el tema de la consulta es un as bajo la manga, que se puede sacar cada que haya un tema que le pueda golpear políticamente. AMLO es un gran político, un comunicador extraordinario y sabe jugar sus cartas en los momentos más oportunos.