Por: Ricardo Delgadillo

La muerte no sabe de dioses, no sabe de política, ni de justicia y hoy se ha refrendado dicho hecho.

Diego Armando Maradona fue y será un genio dentro y fuera de las canchas, es una parte de la memoria colectiva; su doblete contra Inglaterra en el Mundial de México 86, por el contexto deportivo y político de ese momento (la guerra de las Malvinas).

Sus excesos, su depresión son ejemplo de como un dios busca tocar en lo mortal. Además siempre se vio su tendencia de persona de izquierda, amigo de personajes tan grandes y polémicos como él, de ejemplos como Fidel Castro, Evo Morales, Hugo Chávez.

Siempre buscó ser la voz del pueblo, sus ideas a favor de la equidad social, siempre en contra de las dictaduras militares sudamericana.

El pelusa nunca se dejó amedrentar por los que le llamaban hipócrita al darse una vida de excesos y a la vez estar a favor del gobierno comunista de Fidel Castro, en Cuba.

Con una mala salud de hierro gracias a excesos y depresiones, sus últimos 20 años estuvo más tiempo entre hospitales y escándalos que en el plano deportivo.

Siempre estará esta guerra entre quién es mejor: Pelé o El Diego, lo único claro es que Pelé es el rey y Maradona Dios.

Ojalá y el fútbol nos siga dando humanos como “El Barrilete cósmico”, que demuestran que aún con las carencias de la especie se puede tocar el cielo, como quien toca un balón con la mano en el campo del Azteca.