- Columna de opinión.
- Escrita por: Eduardo González Velázquez.
Este fin de semana pasado el partido Morena llevó a cabo la octava sesión extraordinaria de su Consejo Nacional. Del encierro de la plana mayor partidista podemos desprender algunas reflexiones.
1.- En el horizonte inmediato, es decir antes de las elecciones de 2027, la principal necesidad de Morena es limpiar la casa. El momento de hacer la gran alianza para ganar la presidencia de la República ya concluyó. Esa estrategia planteada por Andrés Manuel López Obrador luego de los fraudes electorales de 2006 y 2012 ya no es necesaria. En 2018 lo principal era ganar la presidencia y si para eso había que reclutar a diestra y siniestra, hoy ya no es necesario. Morena por sí solo tiene la legitimidad, el apoyo popular y la credibilidad suficiente como para no apostar por el cascajo de otros partidos. Hoy vivimos otro momento.
2.- La transformación debe seguir, debe profundizarse. Y Morena debe entender que el proyecto de transformar a México cruza obligadamente por el partido. No podemos permitir que se diga que lo importante es transformar la República y al interior de Morena se sigan practicando políticas aprendidas en el régimen priista. El paso dado para construir un nuevo régimen político con la elección judicial debe estar acompañado por el fortalecimiento y la transparencia de la política partidista.
3.- Con la creación de una comisión de admisiones que evaluará la incorporación de perfiles polémicos a las filas morenistas y a eventuales candidaturas a puestos de elección popular tendrá que estar anclada en la madurez política y la unidad partidista atendiendo las demandas de las bases sociales. De lo contrario, se corre el riesgo de fracturas al interior y la balcanización del partido. Una historia que nos han regalado en el pasado reciente los partidos de izquierda.
4.- Si en Morena piensan que la oposición está aprovechando cualquier rendija para atacar al partido, pues que cierren esas rendijas. No se han un favor barriendo abajo de la alfombra. La cúpula morenista debe entender que nadie está por encima del partido y del proyecto, en caso de identificar a miembros que estén dispuestos a poner en riesgo la unidad del movimiento con tal de obtener un cargo o una candidatura, y esconder la cabeza frente a ello, el futuro saldrá mal. Morena tiene que cerrar la puerta a los chantajes y al uso personalísimo que algunos miembros hacen del partido.
5.- Es momento de ponerle nombre y apellido a quienes parece que van en contra el proyecto morenista. El último caso, que seguramente no será el último, es el del senador, Adán Augusto López Hernández quien se encuentra envuelto en las pesquisas judiciales contra Hernán Bermúdez Requena, ex secretario de Seguridad Pública durante su gestión como gobernador de Tabasco, y presunto fundador del grupo criminal La Barredora. Morena no necesita decir que Adán no está solo, al partido le urge que se investigue el caso y se deslinden responsabilidades. No es tiempo de ser tapadera de nadie.
Ganar elecciones no es un cheque en blanco.
- Profesor del Tecnológico de Monterrey.
- @contodoytriques.

















