El Gobierno de China calificó como una acción perjudicial e irresponsable la decisión del gobierno de Donald Trump de revocar el programa de admisión de estudiantes internacionales en la Universidad de Harvard, una de las instituciones más prestigiosas del mundo académico.

La medida, anunciada oficialmente ayer por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos a través de una carta firmada por su secretaria Kristi Noem, afecta directamente a miles de estudiantes extranjeros, entre ellos cientos de ciudadanos chinos que actualmente cursan sus estudios en Harvard.
China rechaza la politización de los intercambios educativos
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, expresó este viernes la firme oposición de su gobierno a lo que calificó como un acto de politización de la cooperación educativa.
“La cooperación educativa entre China y Estados Unidos es mutuamente beneficiosa. Pekín se opone firmemente a la politización de los intercambios académicos y rechaza los ataques infundados y difamaciones contra China”, declaró Mao en conferencia de prensa.
Además, aseguró que China defenderá los derechos e intereses legítimos de sus estudiantes y académicos afectados por esta medida, reiterando que el país “protegerá con firmeza a sus ciudadanos en el extranjero”.
Harvard en la mira del Gobierno de Trump
La decisión del DHS se basa en presuntos vínculos entre Harvard y el Partido Comunista chino, aunque no se han presentado pruebas públicas que respalden esta acusación. Según la orden, la universidad ya no está autorizada a patrocinar visas estudiantiles (F-1) ni de intercambio académico (J-1).
Harvard aloja actualmente a cerca de 7,000 estudiantes internacionales, aproximadamente el 20% de ellos de origen chino, quienes corren el riesgo de perder su estatus migratorio si no se transfieren a otra institución estadounidense.
Un golpe a la imagen internacional de EE.UU.
Desde Pekín, el mensaje fue claro: la medida no solo afectará a miles de jóvenes y familias, sino que también socavará la imagen global de Estados Unidos como un líder en educación superior y apertura internacional.
“Estas acciones solo dañarán la imagen y la credibilidad internacional de Estados Unidos”, sentenció la vocera Mao Ning.
El anuncio llega en medio de un clima de creciente tensión entre China y Estados Unidos en temas económicos, tecnológicos y ahora también educativos, con posibles repercusiones en las relaciones diplomáticas y en la posición global de las universidades estadounidenses.

















