La relación diplomática entre Bélgica y Estados Unidos atraviesa un nuevo episodio de tensión luego de que el embajador estadounidense en Bruselas, Bill White, acusara al país europeo de incurrir en “acoso antisemita” a raíz de un proceso judicial en Amberes.

La controversia se intensificó después de que el diplomático amenazara con promover sanciones que impedirían la entrada a territorio estadounidense del líder del partido socialista flamenco Vooruit, Conner Rousseau, quien comparó en redes sociales al presidente estadounidense, Donald Trump, con Adolf Hitler.

Publicación desata choque político

Rousseau publicó un mensaje en el que equiparó métodos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), impulsados por Trump, con prácticas del régimen nazi que, según escribió, “transformaron Europa en un infierno”.

El embajador White exigió que el dirigente flamenco retire la publicación y advirtió que impulsará medidas diplomáticas en su contra. Sin embargo, Rousseau, cuyo partido forma parte de la coalición de gobierno belga, se ha negado a eliminar el contenido.

“En Bélgica tenemos el derecho, y creo que también el deber político, de expresar nuestras preocupaciones sobre lo que sucede en Estados Unidos. Respeto la opinión del embajador, pero también pido respeto por nuestra opinión”, declaró el político a la cadena pública flamenca VRT.

Además, subrayó que el mensaje lleva semanas publicado y sugirió que la reacción del embajador podría estar relacionada con su molestia por no haber logrado frenar el proceso judicial en Amberes.

Proceso judicial y reacción internacional

El caso en cuestión deriva de denuncias presentadas desde la comunidad judía en Amberes, lo que ha elevado la sensibilidad del tema. La polémica también alcanzó a Israel, cuyo ministro de Exteriores, Gideon Saar, denunció en redes sociales un presunto aumento de violencia antisemita en Bélgica y criticó la política consular del país europeo en territorios ocupados.

En respuesta, el ministro de Exteriores belga, Maxime Prévot, rechazó las acusaciones y defendió las acciones implementadas para reforzar la protección de la comunidad judía. Señaló que la estrategia del Gobierno va más allá de la represión y la protección, al incluir políticas de prevención, educación y resiliencia social.

Un conflicto con impacto diplomático

El intercambio de acusaciones se produce en un contexto de creciente sensibilidad internacional frente al antisemitismo y la libertad de expresión. La amenaza de restringir la entrada a un dirigente político europeo podría escalar el conflicto y afectar las relaciones bilaterales entre Bruselas y Washington.

Por ahora, ninguna de las partes ha anunciado medidas formales, pero la controversia evidencia un endurecimiento del tono diplomático en medio de un debate que mezcla política interna, memoria histórica y relaciones internacionales.