El gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar, reconoció que el mayor reto que enfrenta su administración tras las intensas lluvias de octubre pasado es la dispersión de las viviendas y el acceso a las comunidades afectadas, principalmente en regiones montañosas, donde además muchas familias se resisten a ser reubicadas por temor a dejar sus tierras.
Durante una entrevista con El Sol de Hidalgo, el mandatario explicó que el municipio de Tianguistengo, en la región Huasteca y colindante con Veracruz, representa el mayor desafío en materia de rehabilitación, ya que su circuito vial “ha sido fracturado en diferentes puntos” por los deslaves y daños estructurales ocasionados por las lluvias.
“Tianguistengo costará más trabajo en la rehabilitación. Su movilidad depende de un circuito que está dañado en varios tramos”, puntualizó.
43 comunidades siguen incomunicadas en Hidalgo
Menchaca detalló que, hasta el pasado 8 de noviembre, 43 comunidades de 11 municipios permanecían incomunicadas. De ellas, 23 cuentan con menos de 250 habitantes y 20 superan esa cifra. Esto significa que poco menos del 20% de las 236 comunidades que inicialmente quedaron aisladas aún no tienen acceso terrestre, debido al colapso de puentes y fracturas en los caminos provocadas por los deslaves.
Entre las zonas más afectadas se encuentran Huehuetla y San Bartolo, ubicadas en la región Otomí-Tepehua, a las cuales en los primeros días de la emergencia solo se pudo acceder por Veracruz, dado que ambas comparten frontera con ese estado.
Uno de los casos más críticos es el camino que conecta Metepec con Huehuetla, el cual fue destruido por las lluvias pese a que había sido rehabilitado el año pasado con una inversión cercana a los 300 millones de pesos.
Más de cuatro mil viviendas afectadas
El gobernador hidalguense informó que, hasta el momento, se contabilizan 4,200 viviendas afectadas, de las cuales 1,200 fueron destruidas por completo. En coordinación con el gobierno federal, se analiza qué comunidades deberán ser reubicadas por el alto riesgo que representan las condiciones del terreno.
“Estamos revisando y analizando con la federación cuántas comunidades deberían dejar de existir en sus ubicaciones actuales, debido al riesgo de permanecer ahí”, explicó Menchaca.
















